Eseverri: El último ‘One club men’, un mito de Navarra

¿Recuerdan el famoso cuento del dinosaurio de Fontanarrosa? Aquellas únicas siete palabras: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Podríamos decir que Javier Eseverri Barace, nacido en Ochagavía (Pamplona) el 28 de agosto de 1977, es el dinosaurio de Fontanarrosa. Porque cuando el CD Xota despertó («nació», en una licencia narrativa), Eseverri ya estaba allí.

No exagero: el Club Deportivo Xota Fútbol Sala se fundó en 1978 en Irurtzun (Navarra) como un equipo amateur formado por una cuadrilla de amigos que buscaba participar, sin más que divertirse, en los torneos organizados para las fiestas de los pueblos. Uno de sus jugadores, José Antonio Arregui, tomó las riendas del equipo y buscó inversores privados para competir en categorías regionales. De este modo, el Xota FS comenzó a desarrollarse como club semiprofesional y el club, como Eseverri, estaría ligado de por vida al apellido Arregui. El propio Eseverri no ha dudado en calificar a Tatono de ser como un padre para él.

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Como decíamos, este cierre con el 12 a la espalda, nacido un año antes que el club, unió su vida deportiva a Xota desde que era un imberbe de 17 años y seguiría ligado hasta casi los 41 (los cumplía dos meses después de su retirada). Pero comencemos por el principio.

Eseverri entró a formar parte del club navarro con solo diecisiete años, en el filial. Tras una temporada, subiría a mediados de la temporada siguiente al primer equipo, con el que debutaría un 10 de febrero de 1996. Recordemos que Xota formaba parte de los seis clubes fundadores de la LNFS, pero se había inscrito en la tercera categoría. Tardarían cuatro temporadas en conseguir el ascenso a la División de Plata y otras cinco en dar el salto a la División de Honor, máxima categoría.

Por tanto, tenemos a un Javi Eseverri que con la mayoría de edad recién cumplida sube al primer equipo en una disputadísima segunda categoría. Apenas dos años más tarde conseguían el título de campeones de la División de Plata con Eseverri siendo ya miembro destacado del plantel. Desde entonces, Xota ha disputado 22 temporadas en la élite (si contamos la actual y convulsa 19/20) y de ellas el capi disputó las veinte primeras, hasta que decidió retirarse. «No quiero que me retiren». Aún se encontraba bien físicamente; hablamos de una temporada de despedida con 22 partidos disputados (de 33 posibles) con 12 goles anotados, cifra nada desdeñable en un cierre. Sin embargo, él reconocía que cada pretemporada se le hacía un poco más cuesta arriba que la anterior y quizá era el momento de dar un paso atrás.

Su último partido no sería el ideal: eliminado frente a Jaén en el tercer partido de cuartos de final, repitiendo el cruce de la temporada anterior pero con desigual resultado, con un gol de doble penalti a falta de dos segundos. El futsal fue cruel con quien tanto había hecho por él.

Un repaso a la carrera del último ‘One club men’

Si bien su carrera no está engrosada por un palmarés lustroso como otros jugadores, sí que hablamos de un capitán que hizo del verde irurtzundarra su único color durante toda su carrera deportiva, lo que le privó quizá de títulos a nivel de clubes, quedando una final de Copa del Rey (ante ElPozo, el 06/05/2017 ante 5.000 espectadores en el Multiusos de Guadalajara, y con más de dos mil desplazados desde la capital navarra) y otra de Liga (también ante ElPozo, en la temporada 2009/10 y que se adjudicaron los charcuteros en el quinto partido después de que Xota llevase a sus partidos de local casi 3.500 espectadores, récord absoluto del club) como los momentos de máximo esplendor. Por ello, el club sería designado “Mejor equipo navarro del año 2010” en los Galardones Deportivos del Gobierno Foral (galardón que repetiría en 2017), además del “Premio Juan Manuel Gozalo” al equipo con mayor pundonor mostrado por su extraordinaria temporada.

Sin embargo, el eterno capitán puede presumir de haber disputado 704 partidos con Xota, cifra inalcanzable para prácticamente cualquier jugador. A lo que habría que sumar sus 56 internacionalidades, suficientes para sumar dos títulos de campeón de Europa (2007 en Portugal y 2010 en Hungría). Llegaron en la treintena, pero hay que recordar que en su juventud Eseverri competía con la que probablemente sea mejor generación de la historia del fútbol sala español. Demasiado gallo para un solo gallinero, y Javi supo esperar su oportunidad para apuntarse un doblete europeo.

Javi Eseverri y Tatono, dos vidas ligadas

Pero todo esto es secundario para la afición de Xota. Ellos lo que quieres es un estilo de competir, y casi podría decirse de vivir, que representaron durante muchos años mejor que nadie el binomio Imanol Arregui, primero compañero de equipo y posteriormente entrenador, con Eseverri, su extensión en el campo.

Sin embargo, esa falta de títulos con su club no limitó sus éxitos individuales: nombrado mejor ala/cierre de la temporada 2005/06 y galardonado por el Gobierno Foral con la “Medalla de Oro al Mérito Deportivo” en noviembre de 2018 por ser un “referente indiscutible” y porque, “más allá del palmarés cosechado en sus dos décadas como profesional” había demostrado “una ejemplaridad envidiable en la transmisión de los valores inherentes al deporte”.

Con carácter, pero también mucho mano izquierda

El propio jugador se define como una persona “muy abierta, cualquiera me podía contestar en el vestuario”, pero tampoco niega a su vez tener cierta mala leche, lo que se reflejaba en la pista, donde no dudaba en hacer uso de su brazalete para protestar a los árbitros o corregir a sus compañeros. Pero como él mismo dice, pese a todo lo mencionado antes, “prefiero estar con la chavalería que entrenando”. Si llega el día que Arregui se marcha, quién sabe qué podría pasar…

A los jóvenes “les meto mucha caña”. Él, con toda su experiencia, sabe que “cuesta mucho llegar; y ni te digo mantenerse”. En vista de la falta de formación que había en la base, fundó (antes de retirarse) una escuela con Rafa Usín y Miguel Hernández, segundo entrenador, para niños de entre siete y catorce años. ¿Quién mejor para instruir en esos valores que una institución que ha vivido dentro de otra institución toda su carrera deportiva?

Un ganador en la pista y fuera de ellas: superó un cáncer en 2005

La historia, por conocida, no deja de sobrecoger. En mayo de 2005, tras terminar la temporada y con un testículo inflamado, acudió a una revisión en la que le detectaron un tumor. “Cuando te pasa se te viene el mundo encima, crees que se acaba todo”, admitió en una entrevista con la Cadena SER años después. Se lo extirparon a finales de ese mismo verano, pero sufriría una recaída al año siguiente. “Sufría una metástasis cerca de la ingle y el riñón”. Estuvo cuatro meses en tratamiento de quimioterapia. “Me metían unos chutes de miedo en ciclos de tres semanas, con una ingresado y dos de descanso”.

Sin duda, ese carácter le sobreviene al de Ochagavía de nacimiento, pero aquello forjó un poco más si cabe esa personalidad. “Te devuelve a la realidad ―aunque siempre he tenido los pies en el suelo― y te ayuda a convertirte en mejor deportista”. ¿Hubiera sido el mismo sin atravesar una enfermedad tan delicada? “La enfermedad te endurece, te hace más fuerte”. Siguió haciéndose revisiones hasta el día de hoy, “con el miedo pero también la alegría de saber que todo va bien”.

Si algo nos ha demostrado Javier Eseverri, eterno capitán de Xota, es que no es necesario tener una vitrina llena de títulos para ser uno de los más grandes de siempre.

Imágenes: CD Xota.

Autor: Dani López (twitter: @gremplu)

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