Los jugadores se van, el escudo persiste (I)

Ricardo Felipe da Silva Braga se marcha a final de temporada. ¿Quién? Sí, Ricardinho, el crack de Movistar Inter, el que para muchos es mejor jugador de la historia. Afronta sus últimos meses en el club de Torrejón, con el que se ha aupado si no al primero seguramente al segundo o tercer escalón de la historia del futsal (ahí entrarían los Falcao, Eremenko o Manoel Tobías de turno, en función de los gustos del personal). Y en las redes sociales, esas en las que nos gusta tanto pontificar, esperando que todos acepten nuestra opinión como una verdad suprema, hay división de opiniones entre los que critican sus formas (servidor entre ellos) y los que dicen que si se lo deja todo en la pista, les importa bien poco lo que haga fuera del 40×20.

De todo esto la conclusión más importante es una y da título a este artículo: los jugadores se van pero el escudo persiste. No importa cuán trascendente haya sido el portugués en esta época dorada del club interista, porque seguirá adelante. Ya se fueron Mauro, Carosini, Schumacher o Luis Amado como ahora lo harán Ricardinho, Ortiz u otros. El escudo siguió luciendo en el pecho de otros jugadores que lo defendieron con mayor o menor fortuna, y en esta ocasión, por muy obvio que resulte, seguirá siendo así.

Inter, un club con esencia periodística

El club, fundado en septiembre de 1977 bajo la denominación Hora XXV, apenas tardó dos años en cambiar por la nomenclatura clásica de Interviú que se uniría inicialmente con Hora XXV y evolucionaría posteriormente a Lloyd’s, Boomerang o Fadesa hasta que en 2008 se ligase a Movistar, acotando el Interviú como Inter, que lideraría el nombre para pasar, hace ya cuatro temporadas, a un segundo plano, tal y como se le conoce ahora de forma oficial: Movistar Inter FS.

Primera plantilla de Interviu’s Lloyd (foto via intermovistar.com)

El Hora XXV de 1977 suponía la realización del sueño de un histórico de la radiodifusión española: José María García. Con 29 años el periodista madrileño fichó por la Cadena Ser para crear un programa deportivo que sería el precursor de lo que hoy son los Partidazo, Larguero, Transistor y tantos otros; programas de medianoche en los que entremezclar entrevistas con tertulias eminentemente futboleras. En la madrugada se labraría una reputación a base de críticas mordaces y sin cortapisas. Solo cinco años después, siendo ya un referente de “Hora 25”, creó un equipo de fútbol sala que heredó, como era fácil intuir, el nombre de su programa.

El club se fundó inicialmente con la intención de jugar partidos benéficos y de exhibición. García conformaría parte de la primera plantilla con ese ‘9’ que nadie ha vuelto a lucir después de él, junto a otros periodistas e históricos del fútbol como Ufarte, Adelardo, Amancio o Goyanes. La idea era contar con futbolistas de renombre que, ya retirados, atrayesen a la gente a un deporte que comenzaba a expandirse frenéticamente.

Ficha de Amancio como jugador de Interviu’s Lloyd (vía intermovistar.com)

Sin embargo, pese a ser algo ideado por García como un simple medio para dar a conocer al mundo su deporte favorito, no tardó más que un año en pasar al profesionalismo, en paralelo a la creación del primer campeonato liguero por parte de la FEF (Federación Española de Fútbol), ganándose al año siguiente el derecho a participar en Primera División. Bajo el patrocinio de Ediciones Zeta (dando paso así al Interviú Hora XXV), el inicio no pudo ser más exitoso: primera participación y primer título . Corría el año 1980 y los éxitos del club no habían hecho más que empezar: conquistaron las ocho siguientes ligas de forma consecutiva.

Con el cambio de formato y ya bajo el auspicio de la LNFS, resultado de los esfuerzos de la FEF y la AFS (Asociación de Fútbol Sala) de unir ambos campeonatos en uno solo, y siendo Inter uno de los clubes fundadores, cambiaría la denominación nuevamente: el Interviú Lloyd’s pasaba a conocerse como Interviú Boomerang, que invertiría el orden y se conocería en los años posteriores como Boomerang Interviú.

Hablemos de pabellones

El nombre del equipo no sería el único cambio, ya que el club abandonaría Magariños (sede durante sus primeras catorce temporadas) para jugar las cinco siguientes en el Polideportivo Municipal de Alcobendas. Pero tanto José María García como Manuel Saorín sabían que debían dar un paso, ir más allá, si querían agrandar aún más la sombra de un equipo que ya comenzaba a ser leyenda.

Recordemos que en sus inicios el equipo era tan amateur que ni siquiera tenía una sede. Así se lo confesaría José Manuel Saorín a Óscar García en Marca: “No teníamos sede social. Recuerdo salir de casa de mi padre llevando las fichas y los balones”. José Manuel, actual presidente del club, no era entonces más que un joven que acompañaba a Don Manuel Saorín, el otro gran artífice de lo que es Inter hoy día: ejercicó como delegado, entrenador y presidente desde su fundación hasta su mismo fallecimiento en 2007.

Pabellón Montemadrid en Alcalá de Henares (foto vía intermovistar.com)

Volvamos a los pabellones. El año 1996 sería clave. La sede se trasladaría a Torrejón de Ardoz. Desde entonces son más de veinte años del equipo haciéndose fuerte en la zona del Corredor del Henares: ocho en Torrejón, once en Alcalá (en el Pabellón Fundación Montemadrid) y de nuevo a Torrejón, dado el mal estado de la instalación y la falta de apoyos económicos que encontró el club. Son ya cinco temporadas en el Jorge Garbajosa en esta segunda etapa, trece en total.

Cuando ganar títulos se convierte en costumbre: nace la Máquina Verde

El club conquistaría de forma más o menos regular Ligas y Copas intercalando alguna Copa de Europa entre medias, convirtiéndose en uno de los referentes del panorama español junto a ElPozo Murcia y equipos ya extintos o que vagan por inferiores categorías como Caja Segovia, Playas de Castellón o Talavera. Pero no fue así como se convertiría en el club más laureado de la historia. Con el cambio de siglo nacería La Máquina Verde.

Foto del museo interista con los títulos más representativos del total de 58 conquistados (vía intermovistar.com)

No es fácil establecer una fecha concreta. Podría ser la temporada 2003/04 que culminaría con algo único hasta la fecha: conquistar todos los títulos en juego. Cayeron la Liga, Copa de España, Copa de Europa, Supercopa y Copa Ibérica. O quizá fue al año siguiente cuando, lejos de detenerse, ampliaría su palmarés siendo campeón de Liga por cuarta vez consecutiva ­–hito nunca igualado en la historia del futsal español– más otra Copa de España y añadiendo el único título que faltaba en las ya copiosas vitrinas: la Copa Intercontinental.

La temporada 2005/06 seguiría la senda estelar de un equipo que contaba con jugadores como Neto, Schumacher, los hermanos Linares, Julio Gª Mera, Luis Amado… Con ellos se conquistaría la Copa de Europa, la segunda Intercontinental consecutiva, Supercopa y lo más importante, Placa de Oro de la Real Orden al Mérito Deportivo, convirtiendo a Inter en el único equipo que ha recibido tal distinción del Consejo de Ministros.

Lee aquí la segunda parte de la entrada

Autor: Dani López (twitter: @gremplu)

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