Jumilla: la gesta cumple una década

Las gestas siempre están ahí, intrínsecas a la misma naturaleza del deporte. Y aunque las hay epopéyicas, no siempre hay que ganar un título partiendo de un segundo escalón, como las Copas de España de Jaén Paraíso Interior, para ser recordado. Hay gestas mucho más modestas, como llevar a un equipo de pueblo a la élite y conseguir que los mejores equipos del mundo visiten tu modesto pabellón. En ocasiones, basta con alcanzar una cima para otros habitual, pero vedada para los tuyos, para ganarte el corazón de los aficionados. Lo que hoy representaría Manzanares Quesos El Hidalgo ―el que ostentará cuando se dispute la Copa de España 2024 el título honorífico de “último debutante de la competición”―, hace una década lo consiguió incluso en menos tiempo otro equipo. Afincado en la zona este del país, un equipo del Altiplano murciano, un equipo humilde, que acababa de ascender a Primera División, consiguió participar en Copa de España y playoffs en su primer año entre los grandes. Hoy recordamos la gesta de Montesinos Jumilla.

De Segunda B a Primera sin respiro

El equipo blanquiazul firmó dos temporadas de ensueño, enlazando ascenso de Segunda B a Segunda y seguidamente a Primera División. Dos categorías en dos años. El 27 de abril de 2013 es la primera fecha grabada con letras de oro en la entidad, cuando el 1-4 en casa del histórico Carnicer Torrejón certificó el ascenso a la máxima categoría ante casi 400 paisanos, desplazados para la ocasión hasta la ciudad del Corredor del Henares.

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Lo conseguiría en una emocionante última jornada, con unos números que, sin ser impresionantes (17 victorias, 3 empates y 6 derrotas), sí fueron suficientes por el acierto en los momentos clave. Y es que Peñíscola, entonces llamado Castell Peñíscola Benicarló, le empató a puntos, pero cedió liderato y ascenso ―al menos de forma directa, ya que lo conseguiría posteriormente en los playoffs― por el doble enfrentamiento directo, ambos resueltos con victoria jumillana por 3-1 y 0-6.

Gea, manteado tras conseguir el ascenso en Torrejón
Gea, manteado tras conseguir el ascenso en Torrejón

Un debutante con jugadores ilustres… antes de serlo

Al debut en la élite se llegó con jugadores casi desconocidos que harían una carrera próspera en el futsal. Allí estaban nombres como Pichi (Levante, Gran Canaria, Lazio, Arzignano…), Josiko (Peñíscola, Prato, Feldi Eboli…), Lolo Suazo (Rieti, ElPozo, Palma…), Pizarro (Palma, Levante, Noia…) o Ique (ElPozo, Cartagena, O Parrulo…). Viendo los destinos, se entiende el potencial de una plantilla que tenía otros dos nombres no citados hasta ahora y que no necesitan presentación: Boyis y Chino. El historial de los dos internacionales, el palmarés y el reconocimiento unánime del mundo del futsal, habla por sí solos.

Un jovencísimo (Chino (20 años) encara a un rival
Un jovencísimo Chino (20 años) encara a un rival.

Con esos mimbres afrontaban el primer curso en la élite. Lejos de amedrentarse o de permitir que los nervios se apoderasen de ellos, los pupilos de Juan Francisco Gea Bustamante comenzaron a sumar puntos hasta el punto de llegar a colocarse quintos en la clasificación, antes de finalizar la primera vuelta. Ya desde su debut en la élite, imponiéndose por 1-4 a un Xota con jugadores como Asier, Jesulito, Tolrá, Eseverri, Usín, Martil o Saldise, avisaron del potencial del equipo.

Los puntos fueron cayendo por su propio peso: victoria en Gran Canaria, empate a dos contra Jaén en el debut como locales, goleadas en contra (8-2 ante Inter) pero también a favor (5-1 a Peñíscola)… Y lo que era impensable, se convirtió en realidad: participaron en la Copa de España en su primera campaña como equipo de Primera División.

Era una temporada bonita que nos iba a deparar grandes recuerdos para los que estuvimos ahí”, nos recuerda Juan Manuel Gea Romero, hijo del entrenador y utillero del equipo en aquel momento, que vivió y disfrutó en primera persona del mayor momento de gloria de la entidad. “Una liga en Primera División, en la que éramos debutantes, pero pusimos todas las cartas en la mesa, con un gran entrenador y un gran cuerpo técnico, con unos grandes jugadores y una gran afición”.

Aquella afición que menciona Juan Manuel y que fue clave en el devenir del equipo: el Pabellón Carlos García, con capacidad para 1.000 espectadores, se convirtió en un fortín, consiguiendo allí 27 de sus 41 puntos en la liga, no solo con victorias como el mencionado 5-1 a Peñíscola, 4-2 a Palma (entonces Hospital de Llevant Manacor) o el 7-3 a Gran Canaria, sino también por el recordado derbi ante ElPozo, con doblete de Josiko y gol de Kike, todo en el último minuto, cuando se pasó del 1-2 al 3-3.

La Copa, el momento donde sí se pagó la novatada

Porque si hubo un único momento en aquel glorioso año de Jumilla, en el que sí se vio al novato que realmente era el equipo, fue en Logroño. Una Copa que pasó a la historia por aquel famoso gol de Batería a ElPozo en el último segundo, que le dio el título a Movistar Inter y abría la etapa dorada del club con Velasco al frente. Pero apenas dos días antes de aquello, el torneo se inscribía en otra página destacada del club, tras debutar ante el histórico Santiago Futsal. Los gallegos, pese a carecer en su plantel del brillo de antaño, infligieron un severo correctivo a los debutantes: 1-8. El gol del honor, el único de la historia de la competición para Jumilla, corrió a cargo de Lolo Suazo. Habían caído en cuartos, sí. Por un resultado que, a otro club, hubiera provocado una crisis, sí. Pero no en Montesinos Jumilla. Ellos ya habían triunfado. “La Copa de Logroño, aunque no salió todo lo bien que hubiéramos querido, siempre quedará en nuestro recuerdo”, nos recuerda Juan Manuel.

Y es que en el recuerdo quedan no solo los resultados, sino también las experiencias. “Después llegó la clasificación para los playoffs por el título”, recuerda Juan Manuel con cariño. Porque, efectivamente, el equipo no se resintió y continuó su marcha triunfal en liga, hasta entrar en las eliminatorias por el título. “Recuerdo la visita del FC Barcelona, con un llenazo hasta la bandera, y nuestra visita posterior a la Ciudad Condal, al Palau Blaugrana”. Aquellos playoffs les enfrentaron con un equipo que, pese a no ser tan regular como debía ―acabó tercero―, estaba plagado de estrellas como Sedano, Aicardo, Gabriel, Lozano, Torras, Dyego, Lin, Fernandao o Wilde. La eliminación por la vía rápida (3-5 y 9-2) no restó ni un ápice del éxito conquistado en aquel año de ensueño. “Todo eso y mucho más quedará en el baúl de los recuerdos del Jumilla”, remata Gea.

El maldito dinero, el final del sueño

El equipo seguiría tres meritorias temporadas más en la élite, sin alcanzar el brillo del debut: la temporada 2014/15 concluirían en 13ª posición, a la misma distancia (19 puntos) del descenso y de los playoffs. La siguiente, ya sin el paraguas de Montesinos y con Bodegas Carchelo como patrocinador principal ―con reducción drástica de presupuesto―, el equipo salvó la bala del descenso por los pelos: finalizó antepenúltimo, cuatro puntos por encima del descendido Elche CF Vulcanizados Alberola, gracias a un sprint final en el que sumó dos victorias en los últimos dos partidos, ante Santiago (4-3) y Levante (3-2), en las jornadas 28 y 30 ―la jornada 29 se había adelantado por la disputa de la Final Four de la Champions para Inter, su rival―, adelantando así a los ilicitanos, que en ese periodo solo sumaron un punto (4-4 ante Levante) y dos derrotas ante los todopoderosos ElPozo (7-4) y Barça (3-12).

Pero el final del sueño se vislumbraba, y la temporada siguiente, sucedió lo que parecía inevitable. Se salvaba el primer match-ball incluso antes de comenzar la temporada y es que, sin el apoyo de Bodegas Carchelo, se emprendía una búsqueda de patrocinadores a la desesperada que permitiese al equipo abonar el canon exigido por la LNFS para inscribir al equipo en Primera División. A solo un día de cerrarse el plazo, el 29 de junio de 2016, el propio club emitía un comunicado informando que esperaba la ayuda del Ayuntamiento para salir del atolladero económico en que se hallaba. La alcaldesa y varios concejales se reunieron aquella misma noche con el club para aportar los 50.000€ que se exigía como mínimo. Con ese dinero podían inscribirse… pero no competir. El cuarto año del equipo jumillano en la Primera División fue un calvario: solo dos victorias en la temporada ―Levante y Burela―, y varias goleadas tan dolorosas como injustas para un equipo honesto, pero corto de jugadores de nivel. El balance final de 193 goles encajados, más de seis de media por partido, lo dice todo.

Nuestro protagonista, el día que despedía a su equipo de la Primera División
Nuestro protagonista, el día que despedía a su equipo de la Primera División

Pero ni siquiera ese mal año privó a la afición de despedir a su equipo de la máxima categoría como se merecía. Así lo cerraba el propio Juan Manuel Gea en su cuenta de Instagram: “Esta noche será una noche de sentimientos encontrados para todos aquellos que llevamos grabado, desde bien chiquitos, el escudo de Jumilla en el corazón. Será su último partido en la máxima categoría, tras cuatro años, una Copa de España y unos playoffs. Esta noche pasarán por mi mente muchísimos recuerdos de estos cuatro años que este equipo nos hizo disfrutar”.

 

Fotos: Archivo del club e Instagram de Juan Manuel Gea.

Autor: Dani López @danifutsal6

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