Ribera Navarra: desde sus orígenes hasta hoy

Si en nuestro último podcast repasamos el presente del club o la idiosincrasia que lo convierte en un club “amable” para el aficionado neutral y que ha conseguido ―de la mano de un entrenador con una mentalidad clara― un estilo de juego atractivo, es el momento de recordar los orígenes del club.

Ribera, un club «adolescente»

Lejos de los clubes con cuarenta (o más) años de vida, Ribera Navarra es un club joven, casi adolescente. Fue el 9 de marzo de 2001 cuando cinco aficionados riberos, decididos a llevar el futsal a la región, consiguen conformar un equipo que compitiese en Primera Nacional B (cuarta categoría) que se consolidaría hasta conseguir el ascenso a Primera Nacional A un lustro más tarde. Pasarían solo dos años para conseguir lo que era un sueño en la entidad: el ascenso a la División de Plata, actual Segunda División. Así, en la 2009/2010, el club competía por primera vez en categoría profesional.

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El hecho de por sí ya era excepcional. Ninguno de los fundadores del club pensó jamás que podrían alcanzar cotas tan altas, por lo que el ascenso a Primera División era poco menos que un imposible. Pero si algo había demostrado el club es que eso de los imposibles, como rezaba el eslogan, no existen. Incluso tras una primera vuelta pésima, en el que se acusó tanto el salto de nivel como los cambios que se produjeron en cuerpo técnico y primera plantilla, conseguían sobreponerse con una excelente segunda vuelta que les permitía no solo permanecer en la categoría sino enganchar a la afición, una de las señas de identidad del club.

Entonces alguien debió pensar ¿por qué no ir más allá?. Se reforzó el equipo, se hizo un esfuerzo económico no solo para evitar los apuros de la temporada anterior sino con miras a estar más arriba. Tras pisar incluso el primer puesto de la clasificación, el club se asentaría en la segunda posición. No la abandonaría hasta el final de la temporada. En los playoffs, y con el factor cancha a su favor, Ribera no falló y consiguió lo que era un sueño apenas diez años después: el ascenso a Primera División. El ambiente del Ciudad de Tudela, con capacidad para 1.200 espectadores, es algo que se debe vivir al menos una vez en la vida. La Caldera siempre aprieta y dificulta el paso de modestos y grandes.

Desde aquella 2011/12, en la que arrancaría con un punto en su debut (3-3 ante Prone Lugo) y la primera victoria de su historia en su segundo partido (4-1 precisamente ante Fisiomedia, entrenado por Pato), ha pasado el tiempo y serán ya diez temporadas consecutivas en Primera. Pero lejos de conformarse con eso, el club ha seguido luchando, participando en cuatro Copas de España consecutivas entre 2013 y 2016, la etapa más triunfal del club en su corta existencia. No es para menos si pensamos en una plantilla que contaba con figuras de la talla de Andresito, Molina, Palmas, Luisma o David García. La mala suerte haría que se enfrentase en cuartos de final dos veces a Barça y una a ElPozo, impidiendo una gesta mayor. La vez que más cerca lo tuvo fue la primera, en 2013, ante un Santiago Futsal que impuso su experiencia para eliminarle por 4-5.

Posiblemente, la mejor plantilla de Ribera de sus nueve temporadas en Primera

A sus logros se le une en 2019 la participación en la primera Final Four de la Copa del Rey, un torneo creado en la 2010/11 pero que nunca se había resuelto (hasta entonces) por el formato de la final a cuatro. Allí se cruzaría con Jaén Paraíso Interior, todo un experto en estas lides, que le apearía por un claro 8-3.

En Liga, la mejor posición la ocuparon en la temporada 2015/16 en la que concluyeron la fase regular como quintos, con 52 puntos, cayendo en cuartos de final en el tercer y definitivo partido en Palma, tras haberse impuesto en el primer choque de la eliminatoria en Tudela (3-2) y caer en la isla por 4-1 y 2-1.

Sus momentos más críticos

Quizá su episodio más polémico fue en 2017 cuando la dimisión de José Luis Ruiz Arriazu dio paso a Alberto Ramírez como presidente de la entidad. No tanto por el cambio sino por las maneras de marcharse de Arriazu. Así comunicaba su decisión:

Por medio de la presente comunico mi decisión irrevocable de presentar mi dimisión como presidente del Club Ribera Navarra FS. Entiendo que no debo seguir ni un día más vinculado a la dirección de este Club por el bien del mismo […] Creo que, en estas seis últimas temporadas he luchado contra muchísimas adversidades, trabas y dificultades. [… ] No es justificable ninguna de mis acciones ni ninguno de mis comentarios pero en algunos momentos me he visto superado por tanta injusticia y tan poco reconocimiento. Tras el partido del ASPIL-VIDAL ante el FC Barcelona yo realizo comentarios desafortunados a los árbitros de mesa y también me dirijo a los árbitros a pedirles explicaciones. No hay excusa que valga pero es mi forma de reaccionar por la acumulación de presiones y problemas por querer que nuestro proyecto caminara. Lo mismo que mis comentarios hacia la Liga Nacional de Fútbol Sala, una institución que durante estos seis años en Primera nos han tendido la mano y nos han dejado jugar en un pabellón que no reúne las condiciones para un equipo de Primera División. […] Quiero reiterar mis disculpas a todos cuantos hayan podido sentirse ofendidos con algún comentario o actitud mía. Lamento que esta despedida llegue así porque ya sabéis que mi pasión es el fútbol sala y por ello llevo desviviéndome desde 2001 que creamos este club. Pero ha llegado un punto en el que mi salud y mi familia se están viendo afectadas por esta pasión que ha superado todos mis límites. […] Con esta carta pongo punto final a una etapa que me ha servido para aprender, conocer gente maravillosa y valorar cosas que, en otras circunstancias, no lo haría.

Si bien éste fue el episodio más oscuro, el más trágico fue hace cinco años, cuando estuvo a punto del descenso administrativo por falta de patrocinadores. Recordemos que Ríos Renovables, empresa con sede en Fustiñana (Navarra) y oficinas en Madrid, fue la principal fuente de ingresos del club durante siete temporadas, desde la etapa de Segunda División. Su aportación, de 250.000 euros, fue cubierta in extremis por Aspil Vidal, actual patrocinador del club bajo la denominación Aspil Jumpers Ribera Navarra y que libró así al equipo de la desaparición o el descenso a Segunda B.

Ribera Navarra durante los años que vistió de azul y blanco por el patrocinador principal, Ríos Renovables

Y hablando de patrocinios, por el axioma de “el que paga, manda”, la primera equipación, tradicionalmente naranja, fue durante esos años blanca y azul. Pero tampoco fue la única vez que se modificaron los colores del club, ya que los primeros años vistió de rojo:

La primera equipación de Ribera, roja, con el diseño del escudo original

Si seguimos hablando de tradición y cambios, la camiseta no ha sido lo único que ha evolucionado en estos años. También el escudo, desde aquel diseño original de Eugenio Miramón que se aprecia en la foto anterior, se ha visto modificado hasta alcanzar el diseño actual que luce orgulloso en las camisetas.

Por cierto, y a modo de curiosidad, el hijo de Eugenio Miramón se llama igual que él, pero todos le conocemos por el nombre con el que se ha hecho un hueco en la primera plantilla del equipo: Uge.

Jugar bien y formar jugadores, la base de Ribera

El proyecto ribero se consolidó a lo largo de los años también gracias a la formación de equipos “satélites” para categorías inferiores: cadetes, infantiles o juveniles. En 2006 se dio un paso más creando una escuela de futsal para niños desde seis años que cuenta con casi 200 niños de diferentes edades. El proyecto es tan importante que a día de hoy no solo sigue activo sino que los integrantes de la primera plantilla deben pasar una tarde al menos con los chicos y, si los horarios lo permiten, incluso pasarse a verles jugar en directo cada fin de semana. El club se planteó un filial, pero los gastos que acarreaba propiciaron que se firmase, como alternativa, un acuerdo con el cercano Tafatrans FS de Segunda B, con el que se intercambian jugadores buscando el crecimiento mutuo.

Hablábamos al inicio de un estilo de juego atractivo, con presión alta y salida desde atrás arriesgando, sin rifar nunca la pelota. Esto es gracias a Pato, un entrenador que ha sabido imprimir su sello a una plantilla en continua renovación. El entrenador alicantino empezará su novena temporada al frente como siempre, siendo el hombre clave, el que da sentido al juego, a una idiosincrasia, incluso a una manera de vivir.

No es el único, pero casi. El club, en sus casi veinte años de vida ha tenido hasta siete entrenadores, pero solo dos en la máxima categoría: Víctor Acosta se encargaría de la temporada de debut, dejando paso a Pato, procedente de Fisiomedia Manacor, que ocuparía el banquillo desde entonces hasta el día de hoy.

Jugadores históricos

Si el primer jugador extranjero de su historia fue Thiago Marques, un brasileño llegado en el mercado veraniego de la temporada 2009/10, la primera de las dos que disputaría en Plata antes de llegar a la élite, sus jugadores más rutilantes siempre han sido nacionales, producto que cuida y que peina como pocos Pato, experto en coger jugadores jóvenes y formarles. El ejemplo más claro es Andresito, quien mayores focos acaparó en su época como jugador ribero, el más espectacular y el más querido por la afición. No es para menos: sus 115 goles le convierten en el máximo goleador histórico del club, a una media de casi 20 goles por temporada, una cifra nada desdeñable en un jugador de un equipo de media tabla. El cordobés se marchó a ElPozo Murcia, en un movimiento similar al que repetirían muchos jugadores.

Hablamos de piezas importantes en Ribera como Roger Serrano o Joselito, canteranos culés que tras hacer la “mili” en Tudela volvieron a su club original para conquistar los títulos más importantes. Otros como David Pazos han realizado el camino inverso y tras no conseguir rendir como se esperaba en un grande (Movistar Inter) llegaron al club tudelano para convertirse en pieza fundamental.

Pero hay más: Juan Molina fue durante mucho tiempo considerado uno de los mejores porteros de España, quizá el que más reflejos tenía y una capacidad de volar al segundo palo sin parangón. Y por supuesto no podemos olvidarnos de David García, actual capitán e internacional con España. El de Torrejón es el jugador que más veces se ha enfundado la casaca naranja, hasta un total de 221 participaciones.

Ahora que sabemos que el club seguirá en Primera, que ya empiezan a sonar los rumores de entradas y salidas, y que Pato tendrá que hacer malabares una vez más para estructurar un equipo desde prácticamente la base, es más importante que nunca recordar eso que se canta desde las gradas de La Caldera: La Ribera nunca se rinde.

Imágenes: @RiberaNavarraFS.

Autor: Dani López (twitter: @gremplu)

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