El árbitro, el malo que nunca cae bien…

Dentro de cualquier deporte todos tenemos nuestro jugador, equipo o entrenador favorito, pero hay una pieza fundamental para que todos los partidos se desarrollen sin problema, que por lo general no suele caer bien a nadie y son los grandes olvidados.

Son los responsables de hacer que el partido se desarrolle correctamente. Hacen una gran labor, ya que sin ellos sería imposible el desarrollo de un partido. ¿Y cómo es que siendo tan importantes no se le valora en absoluto, y lejos de eso se les menosprecia e insulta? Esto es debido a que su actuación condiciona el resultado del partido y por eso tu equipo a veces no gana, por decisiones arbitrales. O también porque es más fácil echar balones fuera, culpar a los árbitros de la derrota de tu equipo antes que hacer autocrítica y ver en lo que tiene que mejorar tu equipo.

«Arbitrar la final, con récord de asistencia, fue impresionante«(David Urdánoz) (foto de mundodelarbitrabje.blogsport.com)

Los árbitros, al igual que los jugadores, compiten por ser los mejores. Los premios para los árbitros por hacer buenas actuaciones es pitar los mejores partidos; así le sucedió a David Urdánoz al tener la oportunidad de pitar la final de la Copa de España de 2018, copa en la que se batió el récord de asistencia a un partido de fútbol sala en España.

El error es algo tan humano como el comer. Ya desde el principio nos equivocamos cada día. Por ejemplo, un bebé comete cientos de errores aprendiendo a andar. El error forma parte del acierto y del aprendizaje. La lección parece estar aprendida cuando se trata de los jugadores pero se olvida cuando el error lo comete el árbitro. Cuando un jugador falla, los compañeros y el entrenador le apoyan, lejos de recriminarle. Esto jamás pasa con los árbitros.

Se llevan siempre la parte más amarga del deporte (gritos, insultos, amenazas…). Muy pocas veces, por no decir ninguna, hay algún entrenador, jugador o aficionado que felicite al árbitro públicamente cuando finaliza un partido. Siempre son gritos y reproches. Lo más triste de todo son los niños que acuden a los pabellones y escuchan todas las barbaridades que se dicen. Estamos dando un ejemplo pésimo delante de nuestros menores, no transmitiéndoles los valores del deporte… Aparte que estos jamás querrán ser árbitros porque lo verán como algo feo donde, hagas lo que hagas, todo el mundo te va a insultar y tendrás que sufrir.

¿Qué interés tiene la gente en ser árbitro, si siempre te van a insultar y nunca se va a reconocer la gran labor que desarrollas? Por suerte quedan algunos «locos» que se atreven a desafiar este gran reto y ponerse al frente de ese Ave Fénix con la intención de hacerlo lo mejor posible y que haya la mayor justicia en el deporte.

Foto principal: TN24 Argentina

Autor: Jesús Sánchez (twitter: @JSG_1998)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.