Barça-ElPozo, la tragedia de lo inevitable

En algún momento se pusieron de moda las frases de Paulo Coelho en redes sociales. Ya saben, foto del novelista con gesto pensativo, y un entrecomillado (todo en blanco y negro, que luce más) con una frase que nos invita a la reflexión. Tal fue la invasión que, con el tiempo, se convirtió en meme. Por eso, empezar una columna post-Copa citando a Coelho es ciertamente arriesgada. Más si la vamos a usar para contradecirle.

“No existe la tragedia, sino lo inevitable. Todo tiene su razón de ser: solo se necesita distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo. ¿Qué es lo pasajero? Lo inevitable. ¿Y lo definitivo? Las lecciones de lo inevitable.

Vamos a separar la frase en tres partes, y a intentar demostrar que si algo han conseguido Barça (con su proeza) y ElPozo (con su torpeza) es la capacidad hasta de quitar la razón a un genio de las letras.

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Primera contradicción

 “No existe la tragedia, sino lo inevitable”

Ésta es muy fácil de rebatir: lo de ElPozo no solo fue inevitable, sino tremendamente trágico. Volvió a caer derrotado en una final, y los números, a estas alturas, los conocen de sobra: quinta final de Copa de España entre ambos equipos y quinto título para los culés. Como en 2011, 2013, 2019 y 2022. La disputada este domingo en el Palacio de los Deportes de Cartagena entrará en el ranking histórico de derrotas dolorosas en finales, como aquella de 2014 en la que Batería hizo gol a 0’16 segundos del final, o la de 2022, cuando el VIR cercenó la celebración de los jugadores murcianos, creyéndose campeones y liberados de la maldición.

Catela lanza el penalti que supuso el 1-1 nada más empezar la segunda parte
Catela lanza el penalti que supuso el 1-1 nada más empezar la segunda parte

El conjunto entrenado por Dani Martínez fue mejor que el de Velasco durante gran parte del encuentro; es casi imposible pensar en tener el título más cerca. Con la expulsión de Pito, aprovechó el minuto y medio en superioridad con un punterazo de Gadeia que dejaba sin casi tiempo de reacción a los culés. Un Barça agotado y mermado, que se lanzó con más fe que fuerzas, se encontró con un regalo impropio, que Catela no perdonó. Con ocho segundos para finalizar el encuentro, ElPozo ganaba el partido y tenía el balón en manos de su portero. Cuatro segundos después, le habían empatado. Difícil de asimilar si no se ve cómo sucedió. Incluso difícil de asimilar para quienes lo vivimos en el pabellón. Las manos en la cabeza no se las llevaron solo los murcianos, sino todos los aficionados allí presentes. Aunque el título lo levantaría media hora después un Dyego lesionado y expulsado, en realidad, al conjunto murciano se le había escurrido de sus manos el trofeo en esa fatídica jugada que sentenció su destino, forzando de la manera más cruel la tragedia. Una vez más, como en las finales anteriores, sucedió lo inevitable.

Podríamos hablar de la gestión de Edu Sousa del saque, del intento de chilena totalmente innecesario de David Álvarez, de si hay realmente falta, del flojo arbitraje o de la sangre fría de Catela (Velasco admitió en rueda de prensa, a pregunta de FutsalCorner, que fue el propio jugador quien cogió el balón sin preguntar a nadie). Incluso, podríamos debatir sobre porqué ElPozo, una vez en la prórroga, no se volcó de cinco ante un Barça fundido, para evitar los penaltis. Pero todo eso queda en el pasado. La tragedia es de unas proporciones que solo el tiempo sabrá ponderar. Porque no es fácil levantarse de algo así, y más para los jugadores señalados en dicha jugada.

Segunda contradicción

“Todo tiene su razón de ser: solo se necesita distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo”

Quizá sea muy aventurado, o directamente ridículo, pensar que ElPozo Murcia nunca más ganará un título grande. Pero si no es definitivo, lo parece. Suma ya 14 años sin Copa de España, Liga o Champions, demasiados para un club que se acostumbró durante mucho tiempo a tocar metal con regularidad. Será pasajero, pero no lo parece. Como tampoco lo parece la capacidad de Barça para sobreponerse. Podríamos escudarnos en los grandes jugadores que estaban disponibles y su capacidad de ser resolutivos, por ejemplo de Catela ―condenado en sus inicios como culé a la tercera rotación, hasta que una plaga de lesiones y una correcta puesta a punto del propio genio gaditano, le han permitido multiplicar sus minutos―, quien ha adquirido de forma tan definitiva como inesperada un merecido estatus de estrella.

Pero no podemos, ni debemos, olvidar las ausencias. Por repetitivo que resulte, hay que recordar que Ferrao, Álex, Sergio Lozano y Sergio González no viajaron. Pito y Adolfo lo hicieron con la tinta de la alta médica sin secar. Durante la final perdieron además a Dyego, por lesión, y a Pito, por expulsión. Y así, con seis jugadores de pista del primer equipo, más un Don Mamadou (como dijo el propio Velasco que tenía que llamarle después de lo que ha hecho en esta Copa) instalado en la élite, afrontaron la prórroga. Y sobrevivieron. Resiliencia en estado puro.

Quizá no podamos contradecir en este punto a Paulo Coelho, pero sí cabe preguntarnos si tiene sentido o razón de ser, por utilizar sus propias palabras, una situación en la que, por muy diversos que sean los condicionantes previos y el desarrollo mismo del partido, todo se encamina hacia un mismo camino: la derrota de ElPozo frente a Barça. Lo pasajero, convertido en definitivo.

Tercera contradicción

“¿Qué es lo pasajero? Lo inevitable. ¿Y lo definitivo? Las lecciones de lo inevitable”

Como decíamos en el último párrafo, apostar a victoria de Barça, cuando se enfrentan a ElPozo Murcia con un título de por medio, es apostar sobre seguro. Porque la victoria culé sobre los charcuteros no es asunto pasajero, sino inevitable: 14 veces se han disputado en la pelea por un título, a lo largo de su historia, ambos clubes. Y en todas se ha teñido el trofeo de color blaugrana: a las cinco mencionadas en Copa de España hay que sumar tres en la final de Liga (2012, 2013 y 2019), una en UEFA Futsal Champions League (2020), tres en Copa del Rey (2012, 2013, 2014) y dos en Supercopa de España (2013, 2019). Cuesta imaginar una racha semejante en cualquier otro deporte. No parece algo pasajero, sino inevitable.

¿Es definitivo? ElPozo ha tenido mil lecciones para aprender de sus errores. En esta ocasión incluso partía con ligera ventaja por su amplitud de efectivos: si no mejores, sí más en número. Pero ni contar con mayor rotación, ni sus seis internacionales brasileños, ni ser el equipo (en liga) más goleador (96, una media de 4 por partido) y el segundo menos goleado en liga (59, igual que Jaén y solo uno más que Jimbee), le basta para derrotar a Barça cuando hay un título. Siempre que se han enfrentado, la derrota es inevitable: cuando no ha sido por un Barça imperial que arrollaba a todos sus rivales, fue la mala suerte, los penaltis, las revisiones, una mala decisión, los palos, las prórrogas… Siempre sucede algo, pero la pelotita siempre favorece a los culés. Demasiadas veces para pensar en casualidad. Y es que los buenos alumnos lo son porque aprenden de sus errores, y se sobreponen para evitar lo que parece inevitable. Para evitar que sea definitivo.

Posado entre capitanes y árbitros, con la Copa, antes de la final de Copa de España
Posado entre capitanes y árbitros, con la Copa, antes de la final de Copa de España

Son 14 años ya desde el último grande (la liga de 2010 frente a Xota). Era la cuarta liga en cinco años; desde entonces, solo acumula tres Supercopas (2021, 2014, 2016) y dos Copas del Rey (2016, 2017). Sin ser baladí, sí resulta insuficiente para quien acumuló cinco ligas y cuatro Copas de España en el mismo periodo (1997-2010). La travesía es demasiado larga y ha dejado demasiadas víctimas: Duda, Giustozzi, y Javi Rodríguez, más un puñado de grandes jugadores que no pudieron añadir títulos de postín a su palmarés. Proyectos de cantera y de cartera. Jugadores de la Región o pléyade de estrellas brasileñas. Todos tropiezan en el último escalón, especialente cuando éste viste de azul y grana.

¿Y ahora qué hacemos, maestro Coelho? Porque no queremos contradecirle, pero ni es algo pasajero ni se aprenden las lecciones… Para no haber tragedia y ser todo pasajero, es imposible pensar, si volvemos a vivir una final entre Barça y ElPozo Murcia ―lo cual no tiene por qué estar muy lejos, con ambos ocupando los dos primeros puestos de liga a falta de seis jornadas para el final de la liga regular con seis y cuatro puntos de ventaja sobre Jaén, tercero―, todos sabemos qué sucederá. «Pero algún día no pasará, y ElPozo ganará un título grande». Correcto, en tres meses pueden venir aquí a restregarme por la cara el título de Liga si lo gana ElPozo. Pero son ya 14 años, y 14 finales contra Barça, en las que decimos eso de «quizá ahora sí».

Barça ha conseguido un título que el destino se empeñó en ponérselo difícil. Casi imposible. Pero la magia gaditana, la picardía del “otro” Coelho (André), la torpeza de ElPozo en la gestión de esa última jugada, la inteligencia de un genio de los banquillos desde hace más de 20 años como Jesús Velasco, el gen ganador y el arranque de orgullo de una plantilla muy mermada, aparecieron por Cartagena para recordarnos que el fútbol sala es ingobernable, y que no hay frase en blanco y negro, por muy buena que sea, que pueda explicarlo.

Imágenes: RFEF

Autor: Dani López (@danifutsal6 en Twitter)

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