La Copa de S. M. la Desidia

Del latín, desidia.

Nombre femenino. Negligencia, falta de cuidado.

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Esta es la definición que da la Real Academia Española sobre el sentir de muchos durante la Final Four copera del pasado fin de semana respecto a la organización de la misma y dejando de lado el plano deportivo del cual disfrutamos bastante (Ferrao te quiero).

Empecemos por el principio. El torneo se disputo el pasado fin de semana, como hemos dicho. Es decir: 4 y 5 de mayo de 2019. Y era la noche del 23 de enero cuando ElPozo Murcia sucumbió ante el FC Barcelona Lassa por penaltis en los últimos cuartos de final y uno pensaba, “ah, pues ahora a finales de enero o en la primera semana de febrero ya sabremos la sede, fechas y los emparejamientos y así uno se puede organizar el viaje y pedir los días correspondientes en el trabajo. Genial”. No, no hubo “genial”. ¿Cuándo tuvimos datos oficiales de todo esto? A 46 días (18 de marzo) de disputarse el torneo. Sí, cuarenta y seis. De hecho, a esos 46 días del torneo aún se hablaba (y por se hablaba quiero decir la RFEF así lo decía en su artículo sobre la confirmación de la sede) de viernes semifinales y domingo la final y al final ha sido sábado y domingo. Y los emparejamientos aún llegaron más tarde, el 9 de abril.

Aún recuerdo conversaciones durante el fin de semana de la Copa de España, donde la desidia ya reina desde hace años (un abrazo a los que pagaron los abonos caros en la zona lateral y no podían ver la línea de su propia banda), donde con incredulidad hablábamos de dónde y cuando iba a ser la Final Four de la Copa del Rey. Pero no nos liemos, que aún queda camino que andar.

La venta de entradas. Ay, la venta de entradas. Como es lógico, primero se abrió un plazo para que los clubes participantes vendiesen abonos a sus aficionados y el resto quedamos expectantes para el 15 de abril (a 20 días del torneo) para poder adquirirlo. Llámenme raro, pero a mí los viajes me gustan planificarlo con algo más de tiempo: pedirse los días libres en el trabajo, buscar alojamiento (y más en una ciudad con la oferta hotelera de Ciudad Real), etc. Pero aún quedaba la sorpresita del final. La RFEF (en el artículo original, ahora modificado pero que podemos leer en diversos medios digitales) anunció que a partir de día 15 de abril se abría la venta de abonos al público general “en las taquillas del pabellón Quijote Arena”. Uno piensa que vive en el siglo XXI y lee esto y piensa, “bueno, no serán tan arcaicos de no poner venta on-line”. Uno debería de dejar de suponer ciertas cosas. ¿Quieres un abono y no eres aficionado del Jaén, Ribera, Inter o FC Barcelona Lassa? Hazte los kilómetros que te separan del pabellón ciudarrealeño y lo compras. O viaja directamente al evento y juégatela a que queden o no abonos.

Las excusas que se dieron sobre esto fueron irrisorias y creo que a la RFEF les dio tanta vergüenza ajena las quejas que se formaron por algo tan fácil que al final en su portal de tickets pusieron a la venta abonos. Y tan al final: 23 de abril (a 12 días del torneo). Tampoco va a favor de obra el hecho que no sacaran entradas sólo para el sábado.

¿Más cosas? Más cosas. No hubo fanzone en los aledaños del pabellón. Siempre hace algo más cálido el evento una zona de encuentro de aficiones, periodistas y jugadores en las cercanías del pabellón, con algún evento e incluso con ‘merchandising’ de los clubes a la venta del aficionado. Cartelería por la ciudad para que la gente autóctona supiera que acontecía en su ciudad, tampoco hubo. Y no, esta cartelería tampoco la hubo en Valencia en la Copa de España y más de aún valenciano aún se pregunta que pasó en La Fonteta el primer fin de semana de marzo.

¿Más cosas? Más cosas. Bastante desorganización en la zona de prensa. Algunos medios con sitio asignado, otros no. Espacio insuficiente, compañeros de radio fuera de la zona de radio porque ya estaba llena. Unos arriba, otros abajo. Todo ello bajo la ley del primero que llega, elige. Qué decir de la zona de rueda de prensa y zona mixta post-partido. La primera, pequeña, con compañeros sentados sobre una mesa o en el suelo, y con zonas de nula visión. Y la segunda enanísima. Tampoco eran precisamente facilidades para todo aquellos que van a cubrir el evento y dar algo de voz al fútbol sala. Y de las hojas de alineaciones plagadas de faltas ortográficas y otros errores podemos hablar durante días.

¿Más cosas? Más cosas. Según por la puerta que accedieras al pabellón te dejaban entrar o no con ciertos complementos de animación. A algunos les dejaron entrar pancartas, a otros no. A algunos les permitieron el bombo, a otros no. Algunos accedieron con bocinas, otros no. Se carecía de un criterio general, justo e inamovible.

Aunque en fútbol sala aún disfrutemos de imágenes tan familiares como la de Joselito en medio de la grada de Ribera Navarra, donde jugó tres temporadas, viendo la segunda semifinal o la de prácticamente la totalidad de los jugadores quedándose en el tiempo que haga falta en el pabellón para que a nadie le falte una foto o un autógrafo, no significa que el deporte merezca ser ninguneado de esta manera.

Cuando careces de medios para hacer una gran organización y das tu máximo, como se puede ver en cada partido de muchos equipos de Primera o Segunda División, te quitas el sombrero. Pero cuando eres la Real Federación Española de Fútbol y cometes estos errores, de verdad que te hierve la sangre. Uno siente que se ríen del deporte que tanto ama. No hablamos de exigir un pabellón de última generación; hablamos de previsión, de ayuda al aficionado para acceder a entradas, de ayuda al trabajador que le va a dar espacio al fútbol sala, de unos cánones de normas y seguridad, de que un departamento de comunicación no cometa faltas ortográficas… No pedimos mucho, ¿no? La decisión de celebrar una Final Four con la Copa del Rey es más que fabulosa. Pero por favor, no nos quedemos a mitad de camino.

Post Scriptum

Aún estamos esperando a que la Liga Nacional de Fútbol Sala haga una triste nota o tweet sobre el torneo o, al menos, el campeón. Pero al parecer la guerra digna de parvulitos que tienen con la RFEF lo impide y ello es más importante que el crecimiento del fútbol sala. Unos cayendo en la desidia, otros tratando de demostrar que “son el fútbol sala” y el fútbol sala perdiendo una vez más.

Autor: Carlos Escudero (en twitter: @vanderShock)

Fotos: Dani López

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