ElPozo, tiempo para una reflexión necesaria

Escribo estas líneas en caliente, con el partidazo de GOL aún en mis retinas. El resultado de empate a cinco y posterior clasificación de Viña Albali Valdepeñas por penaltis no obnubila mi juicio, pues siempre he carecido de él. Podría irme a la cama, pues tengo que madrugar, pero la tensión de un partido en el que aparentemente no me interesaba el vencedor tanto como el juego que pudieran ofrecerme ambos equipos, dice mucho del espectáculo que hemos vivido en el Palacio de los Deportes de Murcia. Pero no, es tiempo de reflexión.

Podría sacar muchas conclusiones, analizar el partido desde la táctica (que no es mi fuerte) o desde la pasión, donde me desenvuelvo infinitamente mejor. Podría aprovechar para hacer leña del árbol caído o desgastarme en (merecidas) alabanzas hacia el vencedor. Quizá incluso podría enfocarlo, si me apeteciera discutir, a analizar las jugadas polémicas. Podríamos analizar porqué después del subidón de aguantar dos minutos en inferioridad, no aprovechas ese estado de ánimo para atacar en los 50 segundos que te restan en busca de la victoria y firmas el empate en tu casa, que te obligaba al esfuerzo extra de la prórroga con una plantilla muy mermada.

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Pero creo que voy a parar un instante, coger aire y reflexionar.

Y ahí lo tengo, ese es el enfoque que quiero darle, el de la reflexión. Pero no por mi parte, sino por el equipo derrotado, ElPozo Murcia. Porque después de 10 años soportando la tiranía de Barça e Inter, campeones de las últimas 10 ligas, tenía la opción de llegar a la final y —primero, antes que nada— entrar en Europa, pero sobre todo con un desgaste mucho menor (presumiblemente) que sus máximos rivales: ya sabías que madrileños y catalanes se enfrentarían en cuartos, por lo que uno quedaba descartado de la pelea a las primeras de cambio. Y el ganador recibía a Palma, que ha hecho ocho y nueve goles en sus dos partidos de cuartos como local. O sea, otro hueso. O sea, tu oportunidad de oro.

Tenía en cuartos de final a un equipo rocoso, sí, pero lejos del esplendor del año anterior. El equipo vinatero había dado tumbos durante muchos tramos del campeonato, con una segunda vuelta en la que incluso estuvieron fuera —y bastante alejados— de los puestos de playoffs. Basta ver cómo entraron finalmente en el octavo puesto: sufriendo para conseguir un empate en casa del colista, descendido varias jornadas atrás, y teniendo que sufrir, en un partido que comenzaron perdiendo, para clasificar por golaveraje. Un equipo que se debatía entre mantener el éxito del año anterior y asumir que no siempre la moneda cae de tu lado, con jugadores con la cabeza fuera del equipo, con lesiones permanentes o el anuncio de la salida del estandarte antes de comenzar los playoffs.

Pol Pacheco se lamenta de una oportunidad perdida (Imagen de archivo)

Pero, como decía, esta reflexión debe hacerla un equipo como ElPozo: eliminado en cuartos de Copa de España y de Liga con la que probablemente sea su mejor plantilla en muchos años, con únicamente la Copa del Rey como sueño —con final de pesadilla—para un equipo charcutero que termina una temporada más en blanco. Se quedan sin Champions y se quedan fuera a las primeras de cambio, desperdiciando el factor cancha, contra el octavo de la Liga (primera vez en la historia que sucede) y desperdiciando al mejor parador de penaltis (Juanjo, por si me lee un extraterrestre). Y lo hace después de remontar un 2-4 que nunca debió permitir, en una primera parte impropia de un equipo que se juega el pase y es local. Lo hace después de sobreponerse a una inferioridad de dos minutos por la expulsión de Rafa Santos en la que no es necesario reincidir: se vio claramente cómo dejaron pasar los 50 segundos finales, conformándose con el empate, desperdiciando el estado anímico que te da la resistencia no ya de 4v3 sino de 5v3. Lo hace cuando “parece que este año sí” pero al final, otro año que no.

Deben reflexionar porqué Leo Santana ha sufrido tantas lesiones, porqué Miguelín disputa tantos minutos si su físico no se lo permite, porque Fernando y Marcel se han quedado fuera y aun así, Cholo Salas apenas juega en la segunda parte. Se tiene que preguntar porqué precisamente Miguelín y Salas han sido designados lanzadores. Incluso podrían pensar cómo es posible que desperdicien una renta de 3-1 en la fatídica tanda. Se debe preguntar si de verdad cambiaron a Duda por Giustozzi para ganar títulos, si despreciaron la cantera y sacaron una chequera que pensábamos que no existía para seguir cayendo antes de tiempo, después de tres años donde se vendían éxitos solo se repiten fracasos… Hay que analizar si el cambio del Cholo por Álex sirvió de algo, si la salida de Andresito era la mejor opción, si ha merecido la pena despreciar la cantera, si el fichaje de Molina (36 años) para ser suplente de Juanjo (35 años) es la solución o hay otras parcelas donde era más urgente la mejora.

¿Por ejemplo?

El rendimiento de Matteus este año ha caído en picado. Tanto, que Alberto García ha estado tan expuesto que ha terminado jugando roto; lo ha hecho antes que confiar en esa defensa en inferioridad en Darío. Se retuvo —renovándole por dos años—a Pol Pacheco cuando Giustozzi ya había dado luz verde a su marcha, solo por evitar que lo firmase Movistar Inter. Demasiados bandazos y en el horizonte un segundo proyecto, tras un trienio que se cierra con cero títulos, incierto.

Matteus ha estado señalado en varios tramos de la temporada (Imagen de archivo)

ElPozo debe hacer una reflexión, tan necesaria como profunda. Saber qué quiere ser de mayor, si el club que tiraba de cantera e incorporaba a los mejores nacionales, o el club que firma a jugadores internacionales, pero en la recta final de sus carreras como Gadeia o con un salario estratosférico como Taynan, hipotecando su economía para buscar resultados a corto plazo. La paciencia se acaba. Ser el amigo que escucha las desventuras amorosas de esa chica que le gusta está bien y te hace mejor persona, pero si tras su negativa buscas otra que también te rechaza pero te convierte en su paño de lágrimas, y tras esa viene una tercera y así indefinidamente, quizás debas replantearte que algo estás haciendo mal. ElPozo es ese chico, que tiene buenas intenciones, pero a la hora de la verdad ve cómo los trofeos se van con otros. El aficionado murciano está cansado de pagar fantas, quiero decir, de dar buena imagen y de escuchar “fuimos mejores, pero…”. O que fue mala suerte, el arbitraje o lo que se quiera utilizar en cada ocasión.

ElPozo tiene que hacer una reflexión, y para ello tiene todo un verano por delante. Si quiere cambiar de imagen, debe hacerla de puertas para adentro. En silencio y con discreción, pero sin titubeos. Tomar decisiones importantes, decidir quién confecciona la plantilla y con qué objetivo. Saber si quiere (y puede) pelear los títulos, o se conforma con ser peleón, que no es lo mismo. Que reflexione, que lo haga sin tapujos, sin miramientos. Porque si cae en la autocomplacencia, quizá cuando quiera, sea demasiado tarde.

Autor: Dani López (twitter: @danifutsal6)

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