La futbolización del 40×20

¿Qué le pasa al fútbol sala? ¿Acaso un deporte donde siempre primó el respeto entre aficiones, en el que se analizaba única y exclusivamente lo que sucedía en el parqué y al jugador se le respetaba por encima de colores, se ha futbolizado? ¿Estamos convirtiendo el futsal en todo eso que siempre habíamos rechazado, no sin cierta superioridad moral de quien se ve mejor que otro?

En una época de Chiringuitos, Jugones y demás, donde el mayor tiempo se dedica a polémicas arbitrales, a declaraciones de jugadores y tonterías de diversa índole, en una época en la que muchos hemos renegado del “deporte rey” por su vuelco al amarillismo, estamos viendo cómo el fútbol sala toma una deriva similar y peligrosa.

¿Por qué no se habla de lo ineficaz que se han convertido los ataques de cinco contra cuatro? ¿Por qué no se habla de lo apasionantes que han sido los primeros partidos de semifinales, en los que se ha tenido que llegar hasta la prórroga y uno se resolvió por penaltis? ¿Por qué no hablamos de lo bonitos que serán los segundos partidos o de las posibilidades de los “pequeños” de igualar la eliminatoria en su casa? ¿Por qué no hablamos del problema que supone la paulatina desaparición de regateadores, de ese 1v1 que tan bonito hizo nuestro deporte?

¿Por qué, como aficionados, en lugar de eso, buscamos excusas en el árbitro, o justificamos las derrotas en un simplista “el otro equipo maneja un presupuesto mayor”? Lo cual siempre se hace, por supuesto, sin que nadie aporte datos. Según hacia dónde sople el aire, Palma puede ser el cuarto o sexto presupuesto, Xota pasar de equipo humilde a un potentado o Jaén subir y bajar puestos como si del Ibex35 se tratase…

¿Por qué enviamos al gallinero a la afición de Jaén con medio Palacio de los Deportes de Murcia vacío? ¿Por qué si se sabía que San Pablo no se llenaría en el tercer partido del playoff por el ascenso, se le niegan entradas a Córdoba?

¿Por qué nos enzarzarnos continuamente en el “y tú más” en lugar de disfrutar de nuestro deporte?

Por desgracia el fútbol sala no es el único que sufre este cambio. En la época de las redes sociales, del odio al que no piensa como nosotros, la sociedad se ha polarizado a los extremos en todos los ámbitos: deporte, política… Ahora tenemos que ver cómo aficiones al completo saltan a una, como hacía la mafia cuando se atacaba a uno de los suyos, a todo el que diga algo mínimamente opuesto a los intereses de su equipo, sin medir que puedan no ya tener la razón, sino el simple respeto a una opinión contraria.

Vivimos en la era del zasca, del tirar de hemeroteca, del “yo ya lo dije”, de soltar lo primero que se nos viene sin corroborar (por supuesto que incluyo a la prensa) y del insulto preventivo como forma de vida. Si queremos recuperar ese futsal de hace años en el que había marcadores elevados, el de las jugadas ofensivas y los regates, deberíamos empezar por lo que está en manos de todos: recuperar el respeto.

Todavía estamos a tiempo.

Autor: Dani López (en twitter: @gremplu)

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