El futsal está harto: hay que dar el último paso

Con el final de año, muchos se animan a repasar lo más destacado de los últimos 12 meses. Si en FutsalCorner tuviésemos un algoritmo que analizase las frases más repetidas, seguramente no sería ninguna relacionada con el juego o con jugadores, sino que llegaría desde los aficionados y contiene únicamente trece letras y dos palabras: “Estamos hartos”. El mundo del fútbol sala, empezando por los aficionados y teniendo continuación en boca de algunos de sus dirigentes, han alzado en las últimas fechas la voz.

Los aficionados intentan hacerse oír unos en sus redes sociales, otros en los pabellones. Los dirigentes, tras muchos años sometidos a la diatriba RFEF/LNFS en la que cualquier voz discordante ―desde ambos lados― era señalada y enjuiciada, han comenzado a darse cuenta, tras el enésimo desprecio de las instituciones, que es hora de plantarse.

Anuncio
Pincha para saber más sobre la trilogía "Los últimos viajeros"

Hablamos por supuesto de esa decisión ilógica e incomprensible ―al menos sin ser malpensado― de UEFA de llevarse una Final Four de la Champions League, lo que debería ser su evento fetiche del año, a la lejana ciudad de Ereván, en Armenia. Si la noticia de por sí es extraña, más allá de los esfuerzos reales que esté haciendo el país del Cáucaso por desarrollar el fútbol sala en su país, tenemos que sumar dos factores clave para entender el alcance real de la elección:

  1. Los cuatro participantes en dicha Final Four son ibéricos: Barça y Palma (españoles), Benfica y Sporting (portugueses). El finalista más cercano es el equipo culé, a la muy agradable distancia de 4.568 kilómetros por carretera. Si quieres ir en avión, hablamos de más de 400€ por persona, en un vuelo con escalas y que con la diferencia horaria se puede ir a más de 12 horas por trayecto.
  2. Armenia fue sancionada recientemente por el Comité de Control, Ética y Disciplina de la propia UEFA por la tramitación del pasaporte a jugadores no elegibles, según los propios estatutos del organismo europeo. Esto fue posible únicamente porque Finlandia y Portugal realizaron una denuncia conjunta, pese a que habían ganado sus partidos (ante Armenia y Georgia respectivamente). En realidad, todos sabemos de las nacionalizaciones exprés realizadas por ambos países a jugadores sin ningún vínculo familiar y sin haber jugado jamás en sus ligas locales, desde hace tiempo. Pero por fin algunos han dado el paso.

¿Qué hace UEFA? ¿Ayudar al crecimiento del deporte con una sede cercana y convertir su final a cuatro en una fiesta de las aficiones? ¿Castigar ejemplarmente a Armenia por el escándalo de los pasaportes, con el agravante de que su federación se plantó y no se presentó al partido de vuelta ante Finlandia? No, nada de eso. Lo que hace es seleccionar como sede a un país donde es casi imposible que acudan aficionados de los equipos implicados ―todos ellos en un radio de mil kilómetros― y que, además, ha sido sancionada por un escándalo que se viene prolongando desde hace más de cinco años.

Los equipos alzan la voz

Por primera vez, alguien con poder osó discutir abiertamente una decisión de UEFA. Fue Sporting quien remitió un email el pasado lunes 18 de diciembre, para expresar formalmente su malestar ante la decisión. Tras ellos llegó Barça, a través de Jordi Torras ―actualmente team manager culé― en una entrevista concedida a 3Cat: “es una vergüenza que tengamos que jugar en Armenia. Nos reuniremos los cuatro clubes y mandaremos una queja formal a UEFA”.

Y así lo hicieron. El comunicado, descubierto en exclusiva por la web FutbolMallorca en las manos de nuestro compañero Gabriel Izcue, remiten a UEFA un escrito educado pero firme donde muestran su preocupación por “enviar a 5.000 kilómetros de distancia” la fase final, lo que “impedirá que ue todos los clubes ofrezcan a sus seguidores una oportunidad real de llenar las gradas […] perjudicando el evento y el deporte que trabajamos duro para desarrollar juntos, año tras año”. Un comunicado en el que aprovechan para reivindicar esa ausencia de premios económicos que sufraguen los gastos de los participantes: “También desde el punto de vista logístico y económico, en lo que respecta a los Clubes, agravará aún más la falta de apoyo y premios que hace tiempo debería haber tenido esta competición para dignificarla como deporte mismo”.

Pero no solo Jordi Torras ha dado la cara ante la decisión de UEFA. Desde el otro lado del Atlántico, nada menos que los seleccionadores de Brasil y Costa Rica se han posicionado contra el rumbo que está tomando el fútbol sala. Marquinhos Xavier estableció un paralelismo entre las elecciones de la Champions en Ereván (UEFA) o del Mundial en Uzbekistán (FIFA) con lo que sucede con Conmebol en Sudamérica: “aquí nada es diferente”.

https://x.com/marquinhoxavier/status/1740037260383514773?s=20

Álex Ramos se lamentaba en la misma línea, cambiando Conmebol por Concacaf, lamentando tanto que apenas haya unas eliminatorias cada cuatro años y competiciones locales poco atractivas para exportar.

https://x.com/AramosAlex/status/1740378762712342758?s=20

Un formato obsoleto y una puerta abierta

Si vuelven al titular de este artículo, hay un 50% de él que está bastante claro: el futsal está harto. Nos falta analizar la otra mitad, porque el futsal no da el último paso. Y es que, pese a todas las protestas, ya sea en RR.SS. a través de Marquinhos o Ramos, en la radio a través de Torras, por comunicados a los responsables como el filtrado a FutbolMallorca, todos admiten que es imposible que se revierta la decisión.

Y esa petición de aficionados de dar un plante es inviable, por muy digna que parezca (que lo es) y pese a que nadie viajará hasta tan lejos para presenciar la Final Four, y pese a que los propios implicados saben que están jugando una competición de prestigio, pero deficitaria: Gustavo Muñana, en un artículo en Relevo, citaba en 60.000 euros los gastos de desplazamiento y pernocta para un club que alcance la fase final de un torneo que no ofrece premios en metálico.

Una puerta inesperada se abrió con la decisión del TJUE (Tribunal de Justicia de la Unión Europea) sobre la viabilidad de una posible Superliga de fútbol, que abre las puertas a que los clubes más potentes se unan para organizar una competición que se ha devaluado y quedado obsoleta: la primera fase (Preliminar) pasa completamente desapercibida para el aficionado general, la segunda (Principal) con sus dos rutas y clasificando tres de cuatro para los equipos punteros, carece de emoción, y la tercera (Élite) ahora que los rusos están fuera, nos deja apenas un puñado de partidos igualados. La última ronda, con solo tres partidos, se antoja insuficiente.

Al respecto, el propio Torras se mojó en favor de crear una Superliga de futsal y al margen de UEFA: “me encantaría, porque seguramente los clubes haríamos mejor las cosas”. Así pues, si todos los estamentos del fútbol sala son conscientes de la nefasta organización de UEFA y de sus decisiones más políticas que deportivas, y siempre pensando en el fútbol, si la Champions es una competición anticuada que solo genera pérdidas, si todo es tan negativo, ¿a qué esperan los grandes clubes para organizar una competición alternativa? Ahí está el gran problema: no nos atrevemos a dar el último paso, a plantarnos en Nyon y decirle a Laurent Morelsenior manager de competiciones futsal en UEFA― y al resto de gobernantes, que se acabó.

Sí, ciertamente el comunicado es un gran paso. Hablamos de clubes históricos ―entre todos suman siete títulos europeos en los últimos 15 años, y bastantes más fases finales― criticando abiertamente una decisión, algo que hasta ahora era impensable. Y sí, hemos visto mojarse a personalidades del deporte, como seleccionadores nacionales, criticando abiertamente a FIFA, UEFA o Conmebol. Pero no es suficiente.

Cuando llegue el plante, y los clubes sean dueños de su destino, podremos mirar atrás con orgullo y decir sí, estábamos hartos, y que tomamos decisiones para impulsar nuestro deporte. Porque las declaraciones públicas, los escritos formales o las protestas están bien y son necesarias, pero si no damos ese último paso, estamos condenados a seguir llenando el suelo de lágrimas que se evaporan en la nada.

Fotografía: Mallorca Palma Futsal.

Autor: Dani López (@danifutsal6)

One thought on “El futsal está harto: hay que dar el último paso

  1. Nuestro deporte sigue teniendo enormes carencias. En Uruguay es casi imposible una Liga Nacional. Es un país pequeño con distancias máximas de 600 Kms. Pero los costos qué son íntegramente solventados por los equipos son inaccesibles, salvo para unos pocos la mayoría de Montevideo. Creo que la prueba más notoria de nuestra debilidad es que aun no logra ser deporte olímpico, cuando hay algunas competencias qué no se puede entender.que lo sean. Entiendo que el único camino es la independencia absoluta. Hay poco perder y mucho para ganar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Please reload

Espere...

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.