Se va el jugador total: Gracias, Rafa Rato

En una emotiva despedida en la que no estaba presente solo la prensa, sino la cúpula directiva de Inter, todos sus compañeros de la primera plantilla (a excepción de Elisandro que sigue en Brasil recuperándose de su lesión) y su familia, Rafael Rato se despide de Movistar Inter, que no del fútbol sala, dejando a su paso una estela de títulos, carácter y el cariño de una grada que siempre le ha coreado, sintiéndole parte esencial de uno de los lustros más exitosos en la historia del club.

Con su sonrisa eterna, Rafa se sienta en un taburete en medio de un escenario montado para la ocasión, solo ante el peligro. Alrededor, multitud de cámaras y testigos de lo que era un secreto a voces: Rafael Rato deja Movistar Inter. Se va por un motivo muy sencillo: quiere disputar más minutos. Él mismo reconoce que si no hubiera sido por la lesión sufrida durante la final de la última temporada, se habría marchado el verano pasado. La lesión “obligó” al club a renovarle por un año más. Se recuperó pasado el ecuador de la temporada, pero le costó alcanzar el punto competitivo de sus compañeros. El club no marchaba tan bien como las últimas temporadas y a Velasco le costó meterle en la dinámica de grupo.

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Rafa viendo algunos de sus mejores goles

Durante la despedida, Rafa se ha mostrado como es: cercano, emotivo, pero sobre todo y para sorpresa de quien solo le conoce dentro del 40×20, tímido. El jugador agresivo en pista que no rehúye el choque y provoca a los rivales se convierte en una persona tranquila, de voz pausada y tono comedido. Se emociona con un video de sus mejores goles, la mayoría contra ElPozo, quien sabe si puestos premeditadamente por el club. Se emociona cuando sale José María García, dueño y espíritu mismo del club, recuerda sus inicios en el club y le despide con un hasta luego. Porque quiere que vuelva, y Rafa quiere volver. No será como entrenador posiblemente –le falta, como él admite, “pegar voces”– pero quién sabe si como formador en la escuela del club, con niños…

No es un adiós, sino un hasta luego

Y por supuesto y sobre todo, se emociona por partida doble al recordar todo lo que ha vivido y al recordar el que sin duda es el peor momento para él: la muerte de Cecilio. Todos los asistentes rompen en aplausos, típico en una situación en la que el jugador es incapaz de hablar, atenazado por las lágrimas, salvo que esta vez es una ovación muy merecida. Si alguien debía estar en esta despedida, era él, quien tanto tiempo pasó con él desde el primer día, la sonrisa que le acompañaba en cada entrenamiento, en cada partido.

La camiseta firmada por toda la plantilla, junto a las camisetas históricas del club

Para Rafa no es solo un cambio de club, es un cambio de mentalidad, de vida incluso, para él y su familia. Ya no luchará por títulos, ni podrá marcar treinta goles por temporada. Pero seguirá disfrutando del fútbol sala. Probablemente se marche a Valdepeñas –aunque no está cerrado, las negociaciones están muy avanzadas y el propio jugador me confirma que la semana que viene hará oficial su decisión– pero en Inter se le seguirá viendo como a uno de los suyos. Sus goles, su personalidad, su forma de golpearse el escudo… Todo forma parte de una huella imborrable, un patrimonio mucho mayor que los títulos.

Ahora quiere disfrutar, y sabe que estando en el banquillo no disfrutaría. Está bien de la lesión, pero no se plantea un límite para la retirada: “Iré año a año y ya veremos cuándo tengo que parar”. No va a engañar a nadie, no es su estilo. Cuando sienta que no puede más o que su rodilla le dice basta, lo dejará. Hasta entonces, disfrutemos.

De parte de un interista, GRACIAS.

Foto: Propia

Autor: Dani López (en twitter: @gremplu)

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