Las notas de la Copa

Terminó la Copa de España, y aunque la vida sigue y la siguiente jornada está a la vuelta de la esquina, volvemos la vista atrás una última vez para poner las notas a la competición, a los equipos y a las aficiones. Porque como bien reza el lema de la LNFS, Sin ti no hay Copa, y todos estamos a examen.

Cero: Las (no) retransmisiones de televisión

A días de que comenzase el torneo más esperado del año, y probablemente el más envidiado por los futsaleros del mundo, nos enterábamos de una malísima noticia: Teledeporte no emitiría todos los partidos en directo. Dos cuartos de final y una semifinal tendrían que verse por la app de LaLiga o a través de la web de RTVE. Aquella noticia limitaba la difusión. ¿Cómo enganchar a quienes suelen ser ajenos a nuestro deporte? Cómo sería de grave la noticia que Ramón Pizarro y Cancho, narrador y comentarista habituales, confesaron públicamente su disgusto con la empresa que les paga ―en un gesto que les honra― por ningunear el fútbol sala en favor de otros deportes.

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Uno: La visibilidad del pabellón

En ciertos recintos es habitual que haya zonas de visibilidad reducida. El problema en La Fuente de San Luis es que esa visibilidad suponía el 70% de los asientos. Únicamente los posicionados en los fondos disfrutaban de una visión completa. ¿El problema? Ampliar de los 28×15 de una cancha de baloncesto al 40×20 de una pista de fútbol sala. Esos 2’5 metros por cada lateral, unido a la altura del muro que separaba la pista de las gradas, impedía ver muchas de las jugadas que sucedían en banda. Seguro que la LNFS ya ha tomado nota para que esto no suceda en la próxima edición, una vez confirmado el Martín Carpena (también pabellón de baloncesto) de Málaga.

Dos: Pocos goles y menos riesgo

Los cuatro cuartos de final llegaron al descanso con empate a cero. El total de goles anotados en dichos partidos fue la cifra más baja de la última década. No hubo ni un solo lanzamiento de 10 metros en siete partidos, lo que habla de los pocos riesgos asumidos en defensa y la falta de valentía a la hora de encarar. Más allá de eso, hasta semifinales no se vio un espectáculo digno del torneo.

¿La culpa? De todos y de nadie. Ningún equipo arriesgó, basando sus opciones de pasar a semifinales en defender antes que atacar. Incluso equipos atrevidos por definición como Osasuna Magna se vio timorato en muchas fases del partido ante Peñíscola. La deriva de un deporte que era espectacular nos ha llevado a una especulación en que la lucha con los pívots es una guerra de empujones y codazos. El regate se ha convertido en una rara avis y los porteros acaparan los flashes en detrimento de los goleadores.

Tres: Movistar Inter

Jesús Velasco ha ganado cinco Ligas consecutivas, las dos últimas UEFA Futsal Cup y dos Copas de España (2016 y 17). Crédito tiene para forrar un chalé, pero su ausencia ―propiciada por una sanción de tres partidos al llamar “hijo de puta” a los árbitros en el partido liguero ante Palma― se ha notado en un equipo que, por otra parte, no transmite las sensaciones de otras temporadas. No jugó bien contra Palma pero venció. No jugó bien contra ElPozo y fue arrasado. No fue por inexperiencia de Chicho (segundo entrenador) ni falta de piernas en muchos jugadores, ni siquiera de las muchas lesiones que están lastrando a los torrejoneros. Es un cúmulo de todas ellas. Hay solución, pero mucho debe cambiar para que el tan cacareado cambio de ciclo sea postergado un año más.

Cuatro: Poco ambiente (en general) en las gradas

No se llenó el pabellón ningún día, pese a lo cual los aforos superaron los de prácticamente cualquier edición anterior (si obviamos el año pasado en Madrid). Pero más allá de los huecos en las gradas, hubo poco grupos de animación ―con salvedades que mencionaré más adelante pero que todos tenéis seguro en mente― y los que hubo no se hicieron escuchar como es debido. Para colmo, el tramo final de la segunda semifinal coincidió con el Madrid-Barça de fútbol. Pese a la relativa intranscendencia del encuentro y a lo igualado de la semifinal, mucha gente emigró a las 20:45 a los bares colindantes para ver el fútbol, dando de lado, una vez más, nuestro amado y maltratado deporte.

Cinco: Diego Giustozzi

Aunque sus dos últimos años fueron bastante pobres ―e incluso de ahí se podría extraer algo valioso como la eterna subida de canteranos― el ninguneo que se ha hecho con Duda tras esta Copa es cuanto menos curioso. El hispano brasileño, con su cara permanente de enfado y esa corbata a medio anudar, no tiene el verbo fluido ni el carisma del actual Giustozzi, y quizá por esa imagen se comprenda de qué manera se ha alabado el trabajo del bonaerense.

Diego Giustozzi, en rueda de prensa después del partido de cuartos

Nadie duda ―yo no tengo reparo en considerarme un fanático suyo― de su capacidad para la gestión de grupos y la lectura de los partidos. El repaso que le dio a su eterno rival en semifinales fue de los que se recordarán por mucho tiempo. Pero a la hora de la verdad, perdió una nueva final. Lo apretado del marcador no refleja que el Barça fue my superior en 35 de los 40 minutos de juego. Únicamente los palos (hasta cinco en la primera parte) y una gran actuación de Fede evitó que la final se decantase antes. Buen trabajo del argentino en sus primeros meses en Murcia. Pero de los perdedores no se acuerda nadie, y Giustozzi repitió el resultado ―con sensaciones distintas, también es cierto― de su predecesor en el cargo: ya son seis finales perdidas en nueve años.

Seis: La confirmación de los jóvenes

En un torneo donde siempre suelen surgir nuevas figuras, tuvimos que conformarnos con dos valores que ya teníamos en el cajón de los importantes: Adolfo y Fernan. El 8 culé y el 14 charcutero confirmaron que han llegado para quedarse. Desequilibrio, gol y echarse el equipo a la espalda. Si el colomense demostró entrega en la punta del rombo cuando defendían el 5v4 ―punto débil de los catalanes en los últimos partidos― el granadino demostró una velocidad endiablada superando a todos sus rivales. No han llegado, ya estaban. Pero se confirma que están por mucho tiempo.

Siete: FC Barcelona Lassa

¿Por qué, siendo el campeón, no aparece con la máxima puntuación? El tercer año de Andreu Plaza parece el del esperado resurgimiento. Con una plantilla mejorada año tras año, competir por todos los títulos era una obligación de la que algunas veces se ha evadido. Los últimos años de Carmona han sido un lastre para el técnico gerundí, que llegó a mostrar signos de temprano agotamiento. Ganar un título importante era una obligación, y aprovechó el mal momento de sus rivales para imponerse con autoridad a todos ellos. Sin embargo, no ocupan el puesto de honor porque, para el presupuesto del club, un título era la exigencia mínima. Otra cosa será si arrebatan el cetro europeo a Inter el mes que viene en Almaty…

Ocho: Las aficiones de Jaén y Peñíscola

De la afición de Jaén, la famosa Marea Amarilla, poco se puede escribir que no se haya dicho ya. Viajan por miles en cada desplazamiento importante de su equipo, dan colorido a todas las ciudades y se han convertido en un clásico dentro de este torneo desde que lo ganasen por primera vez en 2015. Pero este año hubo un invitado sorpresa: Peñíscola. Tan ruidosos y animados estuvieron durante el encuentro ante CD Xota que los jugadores rojillos no tuvieron más remedio que acercarse a la grada de Peñíscola para reconocer el mérito de la afición castellonense.

Los jugadores de Xota reconociendo el apoyo de la afición de Peñíscola a los suyos

Y si alguno lo piensa, sí, los Dracs podrían salir en esta clasificación, pero tienen un hándicap, y es que solo aparecen a partir de semifinales. Eso le ha “costado” al Barça estar dos años seguidos sin afición, por lo que, pese a su incansable ánimo durante el fin de semana, no han sido incluidos.

Nueve: Ferrao

La Pantera de Chapecó ya es, indiscutiblemente, el mejor pívot del mundo. Y está al nivel de los mejores jugadores. Durante el torneo demostró lo que ya viene siendo una norma en el 11. Juego de espaldas, definición y apertura de espacios para los jugadores de segunda línea como Dyego o Lozano. El pívot se fajó contra Mauricio en cuartos, contra Araça en semis y contra Matteus en la final, y de todos  ellos salió vencedor. El reconocimiento fue unánime: máximo goleador del torneo y MVP. El mejor del mejor equipo.

Ferrao, con todos sus reconocimientos (foto vía @fcbfutbolsala)

Diez: El ambiente fuera del 40×20

Si en las gradas el ambiente estuvo por momentos desangelado, en todo lo que rodeó al futsal la noticia fue excelente. El público respondió con gran ambiente y colorido fuera del pabellón. Ni un solo incidente entre aficiones, una fan zone en la que siempre había gente dispuesta a pasarlo bien independientemente del resultado de su equipo. No solo hubo colorido de los equipos participantes, sino que se vieron camisetas de Industrias Santa Coloma o del Ribera Navarra, por citar dos ejemplos. Hasta Valencia llegó gente de todas partes de España y más allá: Italia o Reino Unido también estuvieron representadas en las gradas. La fiesta del futsal cumplió una vez más, y para la resaca solo queda pensar que la Copa de 2020 ya está más cerca.

Autor: Dani López, director de Futsal Corner (en twitter: @gremplu)

One thought on “Las notas de la Copa

  1. Soy de Valencia ciudad y estoy totalmente de acuerdo con el punto 1. Es una instalación PÚBLICA reformada y acondicionada para el beneficio de un único club. Demos las gracias al Valencia Basket.

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