Pola: 350 razones para quererle

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Por si el título no lo deja claro, esto no será un artículo neutral. Ni siquiera tengo claro que sea una opinión tanto como un alegato en favor de un jugador por el que siento ―yo y cualquier aficionado interista― una debilidad personal. En mi caso es algo que no viene dado por el brazalete de capitán, que porta con orgullo, ni cuando fue nombrado tercer mejor jugador del mundo en 2018. Tampoco lo es desde que sobrepasó las 100 internacionales con España o el centenar de goles con la camiseta telefónica, pese a que hacer goles no sea su especialidad ni su (teórica) misión sobre el parqué. Tampoco uno puede enamorarse de un jugador por su palmarés, aunque esté engrosado por seis Ligas, tres Copas de España, dos UEFA Futsal Champions League o una Euro, entre otros.

¿Por qué este vigués de 32 años, llegado a Madrid hace más de nueve años, se ha ganado a pulso ser uno de los favoritos para la afición?

Primero por su evolución. El imberbe jugador que llegó se ha convertido en todo un hombre, y no solo deportivamente. Se ha casado y está terminando una carrera. De un proyecto a toda una realidad, de adolescente a un adulto que es referente para los jóvenes. Por el camino se ha convertido en un pilar no solo de su club sino de la selección, en un ejemplo a seguir. Lo ha conseguido con entrega, dedicación y profesionalidad.

Pero, sobre todo, se ha ganado el cariño de la afición porque en la pista lo deja todo, sin pensar en el mañana, sin protegerse ante las lesiones que le lastraron tanto en sus primeros años como en el último año y medio. Porque ha antepuesto el bien del equipo al propio. Porque ha derramado lágrimas de dolor ante una derrota y de alegría tras volver a jugar apenas 50 segundos, cuando los médicos no podían siquiera garantizar su vuelta a las pistas. Se lo ha ganado desde la primera vez que le vi en directo sobre un 40×20, allá por el lejano 2011.

Pola celebra el 2-1 ante Jimbee Cartagena

Pola ha conquistado el cariño de su propia afición y el reconocimiento de la ajena. Se ha ganado el respeto de sus rivales y lo hace pese a su fuerte carácter en la pista, pese a entrar con todo para recuperar un balón. Lo ha hecho con esos golpes en el pecho cuando mete un gol, cuando grita una jugada de estrategia y sus compañeros obedecen, o cuando barre todo el área, defendiendo en inferioridad, haciendo inútil el ataque de cinco rival. Lo ha hecho con sus goles clave, con sus declaraciones, con su competitividad bien entendida.

Son 350 partidos, serán muchos más. No sabemos cuántos, pero lo importante no es tanto hasta dónde pueda llegar la cifra como lo que supongan esos partidos. Y ahí no tenemos duda: Pola dará la cara, como siempre ha hecho, sudando sangre por el escudo interista.

Para no quererle.

Fotos: Rubén Robles.

Autor: Dani López (twitter: @gremplu)

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Pola: 350 razones para quererle
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Pola: 350 razones para quererle
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Adrián Alonso, 'Pola', cumplió 350 partidos con la camiseta de Movistar Inter. El vigués, de 32 años, es el capitán tras nueve años en el club de Torrejón y era el momento perfecto para dedicarle unas líneas
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