Ricardinho, ¿por qué nos has abandonado?

Llegó como el salvador. Levantó a Inter de entre los muertos y le hizo andar, y hasta correr de nuevo. Llevó a su selección a campeonar en Europa y su presencia era tan temida que con el solo hecho de verle de pie preparado para salir cambiaba el tempo de un partido. Se partía el pecho por el equipo y por sus compañeros. Todo esto, solo hablando del Ricardinho jugador. Como personaje público, siempre una buena cara, siempre tiempo para una foto con los aficionados. Siempre pendiente de dar una buena imagen y vender nuestro deporte. Su deporte. Siempre amable. Siempre dispuesto.

Y, de repente, llegó la COVID 19. Y al igual que otros muchos aspectos de nuestra vida, ese Ricardinho desapareció. Como uno de los tantos trucos de magia que le hemos visto durante su carrera hacer sobre el parqué, llegó la transformación. En una situación en la que todo el planeta sufrió, Ricardo, que casi siempre había sido un ejemplo a seguir, de cara al gran público, decidió obviar que todo se había parado para aferrarse a un contrato. Decidió salir públicamente a reclamar su sueldo íntegro, firmado en ese contrato y se negó a jugar el playoff que se disputó fuera de fechas cuando se pudo reanudar la temporada.

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Y mientras esto segundo es una cuestión entendible a muchos niveles, (ya había anunciado su marcha, el miedo a una lesión inoportuna que le dejase sin equipo al año siguiente…), no es de recibo obviar la situación del mundo en el primero de los casos.

Ricardo decidió aferrarse a un contrato que, como el de muchos trabajadores, por la situación, se había convertido mientras durase la misma en papel mojado. Decidió aferrarse a ese contrato a pesar de que su club (y esto es información, no opinión), le complementó con 2.500 euros mensuales extra a lo que le correspondía por ley, en caso de ERTE. Quiso aferrarse a ese contrato, aún a sabiendas que la situación no permitía al club, al igual que a otras muchas empresas a lo largo y ancho del planeta, afrontar esos contratos de manera habitual.

Y lo peor, es que el Ricardo que se desvivía por los aficionados, ha acabado enzarzado con unos y otros en disputas por RRSS. Ha tirado por tierra una imagen de embajador del deporte que tantos años de trabajo y esfuerzo le había costado crear. Ha acabado peleado con prensa y aficionados que, simplemente, expresaban sus dudas sobre un proyecto que ha acabado demostrándose que estaba sustentado en un fraude.

Y por si esto fuera poco, ha demostrado que a Ricardinho solo le importa Ricardo Filipe da Silva Braga, comparando su “problema” con Movistar Inter con el caso de impagos por el que ACCS ha acabado —salvo que el recurso impuesto prospere— en la D2 Futsal, la segunda categoría del futsal francés. Y lo hace porque muchos de sus compañeros no han cobrado ese sueldo que a él, siendo muy superior, sí se le ha embolsado.

Hay quien dirá que este Ricardinho estuvo siempre ahí, que lo que vimos en los primeros años en España fue una fachada. Y yo, que no puedo creer que alguien viva en una mentira constante, tan solo me pregunto:

“Ricardinho, ¿por qué nos has abandonado?”

Autor: Rubén Robles (twitter: @MrRobles21)

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