Tino Pérez, construyendo la casa por los cimientos

Dicen que solo un inconsciente comenzaría la casa por el tejado, pero abrumarían los casos en que esto sucede y se nos viene abajo el tinglado como un castillo de naipes ante la más ligera brisa. Por eso, y porque las ha visto de todos los colores en sus más de veinte años en los banquillos, Tino Pérez-Moreno sabía que para reconstruir un equipo que fue campeón de todo, y que sigue teniendo mimbres más que suficientes para luchar por lo máximo, lo importante no era escoger el color de las tejas o el bordado de las cortinas, sino reforzar los cimientos.

Y en ello está

En dos partidos de liga ha frenado la fragilidad defensiva que mostró el equipo en pretemporada: cinco ante Sporting de Portugal, cuatro ante Ribera Navarra y otros cinco, en casa, ante Fútbol Emotion Zaragoza. Ahora, con solo uno en dos partidos, es el equipo menos goleado de la competición.

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En la rueda de prensa posterior al choque ante Palma, cuestionado por si el futsal se volvía excesivamente físico y defensivo, sin que hubiese una alusión directa (o más bine, directa) a su equipo, Tino recogió el guante y admitió que no solo era posible sino que él era el primero en aplicarse a tal cuestión: “Llevamos poco tiempo juntos y lo primero es no encajar, y en ello estamos. Quizá le dediquemos muchos minutos a entrenarlo y nos falta esa chispa en ataque”, admitió.

Lo que para otro podría considerarse una afrenta, él lo asume con naturalidad. Inter era un equipo “alegre” (perdón por el entrecomillado, pero un servidor duda que le haga mucha gracia a sus aficionados ver cómo reciben goles en pos del espectáculo) que camuflaba su en ocasiones fragilidad defensiva con una exuberancia en ataque. Pero claro, ¿cómo desperdiciar a jugadores como Gadeia o Ricardinho, encorsetándoles en un sistema que les exige más esfuerzo hacia Jesús Herrero que hacia la meta rival?

Pues tal cual ha hecho Tino, ni más ni menos. Diciendo “señores, hay que arremangarse”. Y lo ha hecho. Nunca faltó implicación, por supuesto, pero hasta ahora no habíamos visto esa intensidad en tres cuartos de cancha rival. Hoy Inter es un equipo similar en ataque, con la falta de puntería que arrastraba el equipo el año pasado, pero en defensa se ha producido un gran cambio. Ahora la presión es mucho más alta, y sobre todo, más agresiva. Ver a finos estilistas como Pito o Marcel mordiendo y provocando pérdidas del rival a más de treinta metros de su portería, es sin duda el primer gran éxito de Tino Pérez al frente del club torrejonero.

Y ahora, con la casa reforzada en los cimientos, la construcción del campeón parece más estable.

Imagen principal: Movistar Inter

Autor: Dani López (twitter: @gremplu)

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