Adolfo y el futsal IQ

Si le preguntas a cualquier aficionado al fútbol sala por las características que debe tener un jugador para convertirse en imprescindible en un equipo, las respuestas serán variopintas. Calidad técnica, dirán unos. Derroche físico y carácter, dirán otros. Los más aventureros quizá se desmarquen con el desborde, el uno contra uno o el ser atrevido en la pista. Lo que la mayoría ni siquiera pensará y que hace de verdad destacar a un jugador sobre el resto es la inteligencia. El entendimiento del juego. El saber leer en cada momento de partido lo que está sucediendo. Lo que los americanos denominarán -en cuanto el futsal desembarque, por fin, allí- el futsal IQ.

Muchos son los jugadores que, a lo largo de la historia, han destacado sin ser un portento físico ni muy técnicos. Que se han diferenciado en la pista por ser los más listos de la clase. Por su futsal IQ. Aquellos que siempre que el balón pasa por sus pies, mejora la jugada. Que siempre buscan al compañero en mejor situación. Que encuentran la solución al problema con el que a todos a su alrededor se les hace de noche. Kike o Julio García Mera pueden ser un ejemplo de este alto futsal IQ.

En el cuarto partido de la final por el título de liga 2019, hemos asistido al nacimiento de otro de ellos: Adolfo. Su equipo venció y él hizo un hat trick. Pero por encima de ello, dejó su lectura de partido y de cada situación del mismo. Demostró que está un puntito por encima de sus rivales en este aspecto.

En el primero de los tantos, se aprovechó de un ElPozo volcado en ataque al intentar remontar un partido que tenían muy cuesta arriba. Midiéndose en velocidad a su par, remató al palo largo de Fede un pase largo de Lozano. De primeras. Sin mediar control. Evitando perder los pocos centímetros de ventaja obtenidos en la carrera.

En los otros dos, el partido había cambiado. ElPozo había encerrado al Barça en su campo sacando portero jugador. Y en esta situación, Adolfo, dio un clinic de defensa en primera línea. Supo leer perfectamente el ataque rival. Localizar quién era el jugador perfecto al que sacarle ventaja. En que momentos aguantar y en cuales lanzarse al objetivo y acosarle hasta que cometiese el error.

Ese error, que llegó en dos ocasiones, y que mató el partido de forma definitiva. El propio protagonista explicó ante las cámaras de Teledeporte esta lectura. Nada mas acabar el partido. Aún con las pulsaciones a mil por hora. Un análisis tan cerebral y concienzudo que solo puede hablar de un futsal IQ fuera de la norma.

Quizá Adolfo no sea el jugador más vistoso del FC Barcelona Lassa. Quizá tampoco sea el más habilidoso. Quizá no esté en pista tantos minutos como otros. Quizá no sea al que apunten los focos antes de los partidos importantes. Quizá. Pero, señoras y señores, Adolfo, en este FC Barcelona Lassa es IMPRESCINDIBLE.

Imagen destacada: www.fcbarcelona.com

Autor: Rubén Robles Alonso (en twitter: @MrRobles21)

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