Antonio González, creador de las porterías antivuelco, nos cuenta su funcionamiento

A principios de marzo nos llegaron a través de las redes sociales una serie de videos donde unas personas se colgaban del larguero y se balanceaban en repetidas ocasiones, mientras se montaba alrededor de ellos una pista de fútbol sala. ¿Qué estaban haciendo? Probar el novedoso sistema antivuelco para evitar accidentes por caídas desde que se tomó la (acertada) decisión de no anclar las porterías al suelo. Así era como la RFEF nos presentaba un sistema de contrapesos para evitar accidentes. El invento corría a cuenta de Tutigool, una empresa a cargo precisamente de un malagueño: Antonio González. Hoy está con nosotros para explicarnos su funcionamiento.

P: Lo primero para quien no te conozca. ¿Qué es Tutigool?

R: Es la marca bajo la que he creado el sistema antivuelco para las porterías. El nombre viene de mi etapa de jugador en Málaga (Torremolinos, Antequera…) donde todos me conocían como Tuti. Toda mi vida fui portero, de ahí que añadiese a la empresa el “gol” con la doble “o” en referencia al doble sistema antivuelco.

P: Vamos al grano. ¿Cómo surge la idea y en qué consiste?

R: La idea surge en 2001 cuando un amigo, director de un centro médico de Antequera, se le ocurre la idea de montar unas porterías de fútbol sala para los niños que sean seguras con tubos de PVC rellenos de hormigón. Yo lo que hice fue perfeccionar ese sistema rellenando un tubo de agua y otro de arena. Si la quieres mover tiras el agua, mueves la arena a uno u otro lado y se desplaza con facilidad.

Más adelante, hablando de la cantidad de niños que sufrían accidentes, me puse más en serio con ello hasta 2004 aproximadamente, cuando comprendí que no era viable ni por precio ni por la adaptación de las instalaciones. Además el PVC se cristalizaba, lo que hubiera traído más problemas aún, así que lo dejé hasta aproximadamente 2011 que me llamaron tras varios fallecimientos de niños por caída de porterías. Fue entonces cuando retomé el tema y a estudiar qué fallaba. El problema principal de los ayuntamientos era el abandono de las instalaciones y que no se seguían las pautas de los fabricantes en cuanto a la colocación de los sistemas de anclaje.

Sabemos que los niños siempre se cuelgan de las porterías, y en un colegio se practican multitud de deportes que implican estar moviendo constantemente el equipamiento. Tenía que encontrar unos contrapesos en las porterías. Me leí el decreto ley de seguridad deportiva sacado por el CSD en 2009 y las diferentes normativas municipales para ver cómo adherir unos estabilizadores al equipamiento deportivo que fuese de fácil manipulación. En un partido infantil vi unas losetas de caucho y me vino una idea: reciclar unos neumáticos. Me puse en contacto con varias empresas especializadas en losetas y vulcanizados de caucho para desarrollar la pieza que necesitábamos: una barra con orificios que permitiese el acople a la portería. Tuvimos que hacer multitud de ensayos para que si cayese alguien hacia atrás no solo la portería se mantuviese estable sino que absorbiese el propio impacto de la persona.

P: ¿Dónde se hicieron las primeras pruebas?

R: En un campeonato universitario en Antequera. De ahí comenzamos a presentarlo a las diferentes federaciones, me propusieron como vocal del Comité Técnico de Seguridad del CSD donde ya me involucré plenamente en crear un sistema para que las porterías se deslicen sin inclinarse, en añadir un sistema antivuelco trasero (ya hemos visto en el Mundial de Colombia o la Intercontinental de Tailandia porterías caerse hacia atrás) pero uno en condiciones: hemos visto cómo se utilizaban sacos de arena u otros métodos muy baratos pero que resultaban incluso más peligrosos. No teníamos bastante, sino que añadimos piezas metálicas que pueden ocasionar más daños. Falta el sentido común no solo del que lo vende sino de la administración pública que compra algo así. A nosotros nos exigen mucha normativa pero luego ellos utilizan sistemas que ponen en peligro la vida de muchos niños.

P: Económicamente, ¿hay mucha diferencia de una portería tradicional a una segura?

R: Hay una diferencia, claro, pero lo primordial es la ventaja que aporta este sistema. Lo que hemos intentado es aplicar la máxima seguridad. Pero hay que pensar que se amortiza desde el primer día por el simple hecho de poder salvarle la vida a un niño. Es algo que está al alcance de cualquier administración pública. No es excesivamente caro.

Además tiene una ventaja fundamental: los estabilizadores de caucho utilizados no necesitan mantenimiento, independientemente de si están en exterior o interior. Por sí mismos, duran de por vida. En el momento en que se tengan que cambiar las porterías, los kit antivuelco se desmontan fácilmente y se acoplan en las nuevas, fíjate hasta qué punto se amortizan.

P: Hemos visto su uso en la reciente Copa de España organizada la RFEF, pero sabemos que ya se usaron estas porterías en “El desafío” que enfrentó el pasado año a España y Brasil en el WiZink Center de Madrid. ¿Cómo fue el contacto?

R: Yo tenía que viajar a Madrid por mi labor como vocal del CSD así que aproveché para reunirme con gente de la RFEF, concretamente con Venancio López, quien en principio era un poco reacio al sistema. Me propuso primeramente probarlo en Córdoba, en un amistoso entre España y Hungría. El partido se desarrolló con normalidad, Venancio se convenció y me dejó montar tres porterías en el partido que mencionas del WiZink. Además, para ellos era mejor porque se despreocupaban de una de las medidas de seguridad más importantes. Incluso el comité de árbitros salía ganando porque con el sistema tradicional de cuerdas y cadenas, las porterías podían desplazarse fácilmente incluso desde la grada.

La LNFS no quería utilizar mi sistema y con este divorcio que ha habido entre Liga y Federación la verdad que yo salgo ganando porque ahora sí me han llamado. Apostaron por la seguridad: me llamó Venancio y me confirmó que querían contar conmigo para montar las porterías de la Copa.

P: El sistema como tal, ¿tiene posibilidad de mejora?

R: Tengo dos proyectos en mente. Uno es mejorar el sistema de estabilizadores trasero, y del otro la verdad que no puedo contar más ahora (risas).

P: ¿Hay mucha competencia?

R: Sé que en Vietnam han intentado replicar el sistema, pero hasta ahora lo que tienen es una copia mala. Estamos trabajando con algunas de las empresas más importantes del mundo a la hora de fabricar equipamiento deportivo. Por suerte hay muchos municipios, por ejemplo en Girona, donde están subvencionando hasta con el 80% para que se renueven los equipos.

P: Me hablas de administraciones públicas, municipios, pero no hemos hablado de clubes profesionales. ¿Hay equipos de la LNFS interesados en poner tu sistema, o que ya lo hayan implantado?

R: La mayoría de los equipos no tienen instalaciones propias, ahí reside el problema, aunque hay pabellones por Salamanca o Girona, como antes te comentaba, donde ya están puestas. Uno de los que sí lo ha hecho es Movistar Inter. En la pasada Copa de España preguntaron otros como Barça o Valdepeñas… También hubo gente que se ha llevado el proyecto a Perú y nos hemos reunido con el vicepresidente de UEFA, que se lo ha llevado a Italia.

P: Veo que estás moviéndote mucho a nivel internacional. Quién sabe si podemos ver tu sistema en el próximo Mundial de Lituania…R: Son pasos que ya estamos dando. Ya he hablado con Pedro Galán y Venancio para introducirlo en competiciones oficiales a nivel internacional. Probarlo en la Copa de España, que es uno de los torneos de más prestigio a nivel mundial, te abre muchas puertas. Ya ha preguntado la FIFA por él y la idea es que podamos implantarlo en el Mundial, como tú dices.

Autor: Dani López (twitter: @gremplu)

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