Torreblanca-Burela: La mejor, contra las mejores

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Se dice que en el fútbol sala —como cualquier otro deporte colectivo— el grupo está por encima de las individualidades. No seré yo quien diga lo contrario, pero permítanme que, al menos, lo ponga en duda cuando veo jugar a Emilly Marcondes. La brasileña es la mejor jugadora del mundo, y poco me importa lo que digan los ‘Futsal Awards’ o el padrino de Amandinha. El dominio de la paulista en todas las facetas del juego es absoluta. Hoy tendrá que demostrarlo nada menos que contra Pescados Rubén Burela, ganador de los últimos cuatro títulos y que, esta vez sí, ostenta con merecimiento a ‘Mejor club del mundo’. Difícil con estos antecedentes encontrar hoy día un partido de clubes más interestante: la mejor, contra las mejores.

Torreblanca, un recién ascendido con “truco”

Melilla se convirtió en ciudad de Primera el pasado verano por primera vez en su historia. En pocas semanas demostró que su potencial —con siete brasileñas en plantilla y un entrenador como Marcio Santos, que lleva toda la vida en esto— daba para mucho más que para la permanencia, por más que Marcio insistiese en ello. Lícito, pero poco creíble visto desde fuera.

Destaca la presencia de Emilly, una jugadora superlativa, que domina todos los registros: tiene cuerpo para aguantar de espaldas, habilidad para jugar en banda y desbordar afuera y adentro sin ningún problema, es capaz de organizar el juego de su equipo desde la posición de cierre, juega una media de 35 minutos por partido, mete golazos desde 15 metros o te la pica suavemente… Es una jugadora total, absoluta y dominante como hacía mucho no se veía “ni en masculino ni en femenino, desde los tiempos de Paulo Roberto”.

No lo digo yo, lo dijo su entrenador tras la primera exhibición, la del viernes. Pero si Melilla es Gotham y Emilly es ese Batman que está siempre donde se le requiere para salvar la ciudad, ha encontrado una acompañante perfecta, una chica maravilla de aspecto frágil y pelo de cantante de R&B. Porque todo Batman necesita su Robin, Emilly tiene a Bia, con menos prensa pero una presencia igual de poderosa. Cinco goles en dos partidos. Sin hacer ruido, con unas piernas que engañan y te hacen creer que no van a golpear con la potencia que luego demuestran.

En su contra reside el hecho de que Marcio apenas cuenta con sus cuatro titulares (Emilly, Bia, Fernanda y Lydia) más dos jugadoras de refresco que permiten coger aire a las titulares: en cuartos fueron Jacke y Julia, en semis Fabi y de nuevo Julia, la única que parece a la altura del resto. Las dos heroínas enmascaradas sufrieron molestias. Especialmente preocupante fue lo de Emilly, que tuvo que pedir las asistencias médicas dos veces. Les quedan 40 minutos (si no hay prórroga) por delante. Ya han hecho historia, pero el broche puede ser de oro.

Burela, una máquina de competir

Siguiendo el símil, si Torreblanca es Batman y Robin, Pescados Rubén Burela es la Liga de la Justicia al completo. Con una líder absoluta en la figura de Peque, la fuerza de las laranxas residen en un grupo rocoso y competitivo como pocos. O como ninguno, a tenor de los últimos resultados: desde septiembre de 2019 acumulan de forma consecutiva todos los títulos en juego: Cuatro Naciones en Milán, Supercopa de España en Las Rozas, Liga y Copa de la Reina en Málaga, Supercopa en Burela y quieren seguir con la racha impoluta haciendo un doblete en Las Rozas, donde ya vencieron a un Futsi que parecía imbatible por 3-0 y que, desde entonces, no toca chapa.

Con la incorporación de una cierre de categoría como Cami, con Ale de Paz y Peque que se entienden solo con mirarse, con la pelea de Leti Cortés, con el juego de espaldas de Dany o el saber hacer de Bea Mateos, Julio Delgado —ausente por contacto con un positivo— y su segundo, Lucas Iván Cao Valle, han construido un equipo que sabe defender, que aprieta cuando debe y que te vacuna sin que te des cuenta (y sin cita previa). Y eso que no están Cilene ni Jenny…

Si Torreblanca es la ilusión de un proyecto naciente, Burela es la consolidación de un modelo. Si para las primeras, vencer sería una sorpresa y una ilusión infinitas, para las segundas supondría un espaldarazo y la confirmación de que están ahora mismo por encima de cualquiera. Si Torreblanca tiene a Emilly, Burela tiene un batallón. Para las melillenses es la primera final, para las lucenses, la cuarta consecutiva.

A las 19:00, con las cámaras de Teledeporte como testigos (esperemos), despejaremos la ecuación. La batalla promete ser apasionante. No se lo pierdan.

Fotos: Rubén Robles / Futsal Corner

Autor: Dani López (twitter: @danifutsal6)

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