La vuelta del hijo pródigo

Decía el poeta Félix Grande y apostillaba Joaquín Sabina, en la bellísima canción Peces de ciudad que:

Al lugar donde has sido feliz

no debieras tratar de volver

Sin ser yo quién para desdecir a dos maestros de la palabra, me veo en la necesidad de defender firmemente que jamás he estado menos de acuerdo con una idea: vuelve al lugar donde has sido feliz. Sobre todo, si sabes que te han quedado cosas por hacer, momentos por vivir y emociones que disfrutar.

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El 30 de mayo de 2020, Ferrán Plana anunciaba que dejaba Tudela y su Ribera Navarra. Unos días después atendería a Futsal Corner para contar cómo fue la experiencia. Porque, a lo doloroso que resulta cualquier despedida, se sumaban una serie de factores que hacían temblar el corazón de todos los aficionados a este deporte: una despedida sin la pelotita rodando por la cancha, sin gente en los pabellones, sin competición a la vista. Una despedida rodeada de silencio que, además, suponía mucho más que dejar Tudela. Ese 30 de mayo de 2020, Ferrán Plana anunciaba que dejaba su carrera como jugador de fútbol sala, ante la imposibilidad de recuperarse de una lesión que arrastraba hacía tiempo y que sesgaba de golpe la oportunidad de verle volar alto en este deporte que tanto ama.

Ferrán Plana celebra un gol en la Final Four de Ciudad Real disputada en mayo de 2019.

No me atrevería a hablar de lo que él tuvo que sentir ante esta situación (si bien, él mismo consiguió encontrar las palabras adecuadas para explicarlo y para despedirse de todos los que habíamos seguido su carrera deportiva, en una emotiva carta que nos sesgó de lágrimas los ojos a más de uno). Pero puedo hablar de lo que sentimos quienes, más que meros seguidores del 40×20, veíamos marcharse a un jugador referente en trabajo, constancia y calidad. A una persona cercana, amable y humilde que, a pesar de su juventud, sobrellevó la despedida con una madurez y fortaleza incontestables. Decir que fue un ejemplo para muchos se quedaría corto.

¿Cómo no ver un ejemplo en un chaval que redirige su rumbo y sus metas porque el destino, siempre aciago, así lo ha decidido? Y lo hace con la cabeza alta y la mirada al frente, como los guerreros y héroes de los que se escribieron cantares de gesta.

Ferrán en el día del homenaje en La Caldera, visiblemente emocionado, con su hermano Dídac en segundo plano.

Ferrán Plana, al final, tuvo la despedida que merecía. Justo un año después, en el último partido de la temporada 20/21, que enfrentaba a los dos amores de su vida: su Ribera Navarra y su FC Barcelona. Rodeado de compañeros y excompañeros de ambos equipos, acompañado de su familia y con una Caldera en plena ebullición; pues, si la reducción de aforos por la COVID–19 no permitía el lleno hasta la bandera, el Ciudad de Tudela se esforzó el doble coreando su nombre y aplaudiendo por todas las batallas que jugó y que le faltaron por jugar.

Al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver, dicen. Vuelve, pienso yo. Dos años después Ferrán Plana vuelve a su casa, a su Tudela, a su Caldera, a su Ribera Navarra. Lo hace desde otro flanco, desde otra posición, con otro papel, pero de la mano de quien le trajo la primera vez: José Lucas Mena ‘Pato’. En Futsal Corner hemos tenido la oportunidad de hablar con ambos, para que nos cuenten cómo afrontan este nuevo capítulo en la vida deportiva del catalán.

Ferrán, en su nueva labor, celebra un gol con Kadinho.

Noemí Carbonell: ¿Cómo se planteó el regreso de Ferrán a Ribera Navarra?

Pato: Nosotros durante la lesión de Ferrán, siempre le transmitimos que tuviera tranquilidad, porque era una situación compleja. A mí, por ejemplo, es la primera vez que me ocurre que un jugador tenga que abandonar este deporte tan joven, lo cual era especialmente doloroso porque tenía unas cualidades increíbles: era un jugador que estaba hecho para estar en un equipo grande, en la Selección… Al final, estuvo con nosotros un año entero sin sentirse parte del grupo, porque siempre estaba con pruebas médicas. Lo pasó bastante mal y nosotros intentamos ayudarle en todo lo que pudimos. A partir de ahí, siempre tuvimos la sensación de que teníamos con él una deuda pendiente, que teníamos alguna ‘’aportación’’ que darle. Y hemos podido hacerlo este año.

Él va a estar trabajando conmigo en el cuerpo técnico. Es un chico que, cuando estaba entrenando aquí, trabajaba con los niños de la Escuela y se veía que tenía madera de entrenador. Por eso creo que es una persona que nos puede ayudar muchísimo con este tema. Además, va a combinar su trabajo con el de coordinador de la Escuela de Ribera Navarra. Cuando Javi Lescún decidió dejar el club (por motivos personales, obviamente, porque para nosotros Javi es especial y queríamos que siguiera con nosotros) vimos que la persona idónea era Ferrán.

Primero porque, a nivel deportivo, a mí me va a ayudar muchísimo, pues es una persona que quiere seguir mejorando para el día de mañana poder hacer su camino. A nivel de coordinación de la Escuela no hay nadie mejor que Ferry, porque los niños lo aprecian, la gente de la ciudad le quiere… Y, además, él tiene muchas ganas de seguir creciendo y mejorando, y creo que ha venido al club ideal para ello.

N: ¿Cómo es tenerle a tu lado en una posición diferente a la de jugador?

P: Él, en estas semanas, ya está viendo que no tiene nada que ver ser jugador con ser entrenador, al final las perspectivas cambian mucho. Tenemos un buen cuerpo técnico con Álvaro, Héctor, Hernán, Félix, Lau, el Doctor, Íñigo… y sé que Ferrán nos va a aportar mucho. Creo que estamos haciendo un buen equipo.

Por las mañanas, nosotros nos dedicamos a trabajar aquí con los vídeos, analizando rivales, viendo qué tenemos que mejorar. Por otro lado, es una persona que me da muchos consejos, porque él ha sido jugador hasta hace nada, y conoce a la perfección mi manera de trabajar y todas mis tareas, y su punto de vista es importante, porque refleja lo que el jugador puede sentir en diferentes situaciones que trabajamos. Estoy feliz de que esté con nosotros. Y, además, él sabe que le hago caso, porque cuando tienes personas de confianza es para confiar en ellos y delegar. Yo estoy delegando, él es nuevo en todo esto, pero es bueno y va trabajando a marchas forzadas. La verdad es que estoy muy contento con él.

N: Es inevitable plantear la pregunta a la inversa: ¿cómo es trabajar con Pato desde una posición diferente a la de jugador?

Ferrán: Es diferente, porque cuando eres jugador lo único que tienes que hacer es venir aquí, acatar órdenes, hacer lo que te manden y responder, intentar dar lo máximo de ti en cada entrenamiento. Ahora lo que cambia es que invertimos muchísimas más horas, me estoy dando cuenta de todo lo que comporta ser entrenador: no solo es venir aquí y montar cuatro tareas, transmitirlas, que las hagan los jugadores y hasta el día siguiente. Sin ir más lejos, hace unos días vinimos a trabajar cortando vídeos a las ocho de la mañana, nos fuimos a comer desde la una y media hasta las dos y media. Volvimos hasta las nueve de la noche. Fue un día prácticamente entero en el pabellón.

Pero estoy muy contento, porque creo que le puedo aportar mucho a Pato, siendo el enlace entre jugadores y cuerpo técnico, porque hace solo un año y medio me encontraba en esa situación. En las semanas que llevamos creo que estoy aportando mi granito de arena, y absorbiendo todo lo que puedo, porque para mí es un aprendizaje diario: cada charla, cada bronca (porque también hay momentos en los que hay que echar la bronca, y para ser entrenador hay que saber hacerlo), la gestión de la Escuela (con reuniones de padres, montando los grupos, que empiezan ya a rodar después de un año parados…). Estoy aprendiendo de todo lo que hago y todo lo que veo.

N: ¿Qué esperas de esta nueva experiencia?

F: Aprender. Aprender muchísimo. Creo que un entrenador cuanta más experiencia tiene, mejor es. Pato ha sido jugador y ahora es entrenador, y yo he sido jugador y, ahora, empiezo a aprender a ser entrenador. No te digo que ya sea entrenador, porque a día de hoy no lo soy. Pero he empezado a absorber lo que en el futuro me va a hacer entrenador, porque quiero serlo. La apuesta por venir aquí es la mejor. En primer lugar, porque aquí me siento como en casa, para mí no ha sido difícil irme de Arenys para venir a Tudela. Y, después, porque sé que voy a aprender mucho de Pato y de todos los jugadores, porque ellos también nos enseñan mucho cada día.

N: Por último, y en un sentido no solo profesional, sino también personal, ¿qué significa para ti la vuelta a Tudela?

F: Significa mucho, porque para mí, siempre lo he dicho, aquí me he encontrado como en casa. Fue muy fácil tomar la decisión, pero a la vez me fue difícil: llevaba un año en casa y estaba muy acomodado, acabando unos estudios que tenía a medias, viviendo con mis padres, entrenando en el club de mi pueblo, y en ese momento estaba muy a gusto en casa, porque era lo que necesitaba.

Pero en el momento que me llamó Samuel Pozos (director deportivo de Ribera Navarra) para comentarme que había hablado con Pato y proponerme volver a Tudela, me quedé de piedra. Me puse a llorar, le conté a mi madre lo que me había dicho Samu. Me decía: “¿Pero por qué lloras?”. Y yo le decía: “Porque no me lo esperaba”, Yo estaba deseando que me llegase algo así, y además poder volver a Tudela, aunque sea de forma distinta… Quería poder seguir disfrutando del fútbol sala, que es lo que más me gusta, y creo que esta es la manera más cercana que tengo de poder estar en la pista. Desde el banquillo, ayudando a compañeros que han llegado nuevos, como llegué yo hace cinco años, y empezando mi camino como entrenador.

Ferrán dando instrucciones a un grupo de niños de la escuela.

La pasión con la que Ferrán habla de Tudela y su Ribera hace patente la ilusión con la que encara esta nueva etapa, en la que hace gala una vez más de su personalidad humilde y trabajadora. Un profesional en todos los ámbitos del fútbol sala y una persona que pone corazón a cada proyecto del que forma parte. El fútbol sala le debe mucho (demasiado) a Ferrán Plana. Tanto aficionados, como profesionales y comunicadores solo podemos desearle la mayor de las suertes en este camino que empieza y que, seguro, le deparará grandes alegrías, las cuales muchos celebraremos. Un camino que empieza en Tudela y tiende a infinito.

Sea como sea, los tudelanos y aficionados de Ribera están deseando recorrerlo de su mano. Están deseando verle crecer, formarse y aprender de la mano de Pato. Están deseando que llegue la recompensa que el fútbol sala le debe. Y la ilusión con la que se recibió la noticia de su vuelta es la mayor confirmación de esto.

Porque vuelve a un lugar en el que fue feliz. Bienvenido de nuevo a casa, Ferrán.

Imágenes vía: Toño de la Parra (Twitter: @tdelaparra) y Ribera Navarra FS.

Autora: Noemí Carbonell (Twitter: @noe_tdl)

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