Cierre desde los despachos en Inglaterra

La COVID-19 está complicando la situación mundial. No descubro nada. No hace falta que venga un iluminado a contaros esto. Por desgracia, todos lo sabemos. El deporte no escapa a esta circunstancia. Ni mucho menos. Estamos viendo que el fútbol, deporte rey, lo está sufriendo de manera evidente. El fútbol, sí. Si en el 105×60 lo están sintiendo de forma notoria, ¿qué ocurrirá con el 40×20? Pues, no iba a ser menos.

El futsal se reanudó con posterioridad tras la pandemia sin las mismas medidas protocolarias que el fútbol. Málaga tuvo que ser testigo de un final de liga española extraordinario, mientras que Barcelona fue el escenario del desenlace de la Copa de Europa en la temporada siguiente. El campeón de Europa 2019-20 se supo cuando ya había arrancado la temporada 2020-21. ¡Qué cosas! Ricardinho, Carlos Ortiz o Gadeia emigraron sin despedida de los suyos aunque a alguno, quizás, le vino bien. Inter salió campeón en España y Barça en Europa, ElPozo volvió a perder una final ante el equipo blaugrana, Betis consiguió al final su ansiado ascenso, Juanjo regresó a casa aunque no fue por Navidad y Rivillos cambió Barcelona por Valencia. Todo esto ―y mucho más― en medio de una pandemia.

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Y el balón volvió a rodar…

Al menos, en España. Pero claro, no es la norma general. En otros países donde este deporte es más desconocido o menos prestigioso, la situación es muy diferente. Este, por ejemplo, es el caso de Inglaterra. Inventores y cuna del fútbol con once jugadores, la opción de portero-jugador no se contempla en la mayoría de las mentes inglesas. En un lugar en el que convendría más jugar cubiertos en un pabellón por las condiciones meteorológicas, el parqué no es la principal superficie sobre la que se meten goles. El ser humano no nació para ser lógico. En las islas, el fútbol sala está viviendo momentos mucho más delicados que en España. Para contarnos esta situación este medio ha tenido la fortuna de hablar con Doug Reed (Birmingham, 1986), jugador de Helvecia Futsal y 101 veces internacional con la camiseta de la selección de Inglaterra.

Reed, en un partido con la selección inglesa

Reed, una institución que sabe de lo que habla

“Estamos muy decepcionados y desolados porque hace poco la FA (Federación Inglesa de Fútbol) dijo que quería que la selección estuviese entre los 20 mejores del mundo”. Esa era la idea que pergeñaba el organismo encargado de que ruede el balón en Inglaterra. Nada más lejos de la realidad. Inglaterra nunca se ha clasificado para un certamen internacional, pero la posibilidad cada vez se veía más cerca. La selección no llegaba a competir con los grandes combinados de Europa aunque el trabajo era bueno. El pasado 1 de febrero cuando los Three Lions sucumbieron por 3-0 frente a Moldavia pocos sabían ―quizá ninguno― que sería su último encuentro como combinado nacional hasta nueva orden.

A pesar de ello, Doug cree que “el fútbol sala todavía tiene un gran futuro en Inglaterra, sigue creciendo y a los niños les encanta”. El británico confía en, probablemente, el peor momento que vive el futsal inglés.

La situación es dramática en el parqué británico. “Estamos luchando por el futsal saliendo en los periódicos más importantes del país”. El deporte está ganando en relevancia dentro de la sociedad inglesa. En medios donde solo se conocían los estadios con terrenos de césped, surgieron artículos y textos sobre fútbol sala. El cinco contra cinco se encaramó a las primeras posiciones de la Agenda setting británica. No es suficiente. “La FA sabe que el interés mediático pasará” puntualiza Reed. Se olvidará. El gran público abandonará la lucha del futsal y la selección quedará a merced de directivos sin interés en que sigan practicando su deporte. Ante la decisión tomada por la FA, el jugador de Birmingham lo tiene claro: “No vemos posibilidades de que den marcha atrás”.

Eso sí, el futsal inglés no está muerto porque “el dinero de la FA no va a las academias ni promoción del deporte, va para la selección y las competiciones” aclara Doug. La situación, pues, tampoco variará tanto en la mayoría del fútbol sala. La selección y la Primera División serán los damnificados por esta decisión. El futsal continuará su camino sin ningún tipo de ayuda. Ninguna novedad. Solo existe una esperanza ante esta circunstancia: “Esperamos que con el nuevo CEO de la FA, haya más apoyo” comenta Doug. En cualquier caso, como siempre, el futsal solo ante el peligro.

Esto es lo que ocurre con el máximo nivel del futsal inglés. En cambio, en las academias, en la base, la cosa no es muy distinta. “Se han parado por la COVID pero tampoco pidió la FA que volviera como el baloncesto, por ejemplo” recuerda Doug Reed. Visto el panorama, cualquiera podría decir que, prácticamente, el futsal molesta a la Federación. No seré yo quien lo asegure. Pero, podría parecer.

La selección de Inglaterra al completo, antes de un partido
La selección de Inglaterra al completo, antes de un partido

Esto se da en un momento en el que el fútbol sala está empezando a ser parte de la formación de los jugadores de fútbol como comentó el propio Doug en LaMediaInglesa.com (puedes leerlo haciendo clic aquí) con un papel cada vez más importante en la cantera de los clubes.

Dantesca. Dramática. Esperpéntica. De esta forma podríamos definir la realidad de la selección inglesa. Los chicos de Michael Skubala se disponían a luchar por colarse, por primera vez en su historia, en una Eurocopa. Macedonia del Norte sería su rival ante una oportunidad única. Pues bien, no se ha podido dar. No les han dejado. La FA decidió quitar a la selección de la clasificación europea y la eliminación fue inevitable. Como más duele, sin que ruede el balón. Ante esta situación, Doug pretende profundizar un poco más para dar una explicación: “Sacarnos de la clasificación creo que tiene que ver con la transparencia de las medidas adoptadas. Si seguimos siendo jugadores de la selección tenemos esa plataforma para hacer preguntas que no les gustan”.

Difícil. Muy difícil de asimilar. Tanto trabajo en las pistas desechado desde un despacho. “Si pasamos esa ronda, tendríamos otros seis partidos y otro año con sus jugadores criticándoles” concluye Doug intentando asumir lo acontecido en las últimas semanas. En definitiva, se trata de un momento muy delicado para el futsal inglés. Un balón y una cancha a la que no están acostumbrados a disfrutar en las islas. Doug es la punta de una lanza que busca acabar con esta injusticia que les ha dejado sin la posibilidad de disfrutar de lo que se han ganado en la pista. Aunque como se dice, la esperanza es lo último que se pierde.

Autor: Joaquín Piñero (twitter: @joaquinpherrera)

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