Es tiempo del Renacimiento en el futsal italiano

Al revelar las nuevas camisetas de la Azzurra, a través de su sitio web oficial, la FIGC mencionó la cultura renacentista como fuente de inspiración. La unión con Puma nunca ha producido algo tan estéticamente satisfactorio a la vista. Señal de que la belleza artística de nuestro país sigue siendo muy encantadora. Renacimiento, que deriva del verbo renacer, y que significa renovación, reflorecimiento, revolución. Nuestra suerte, probablemente la única en la relación entre la Divisione Calcio a 5 y la FIGC-LND, es poder verlas vestidas también por nuestros Azzurri, los del futsal.

La nueva camiseta que vestirá la selección italiana
La nueva camiseta que vestirá la selección italiana

Musti y Menichelli, los últimos fracasos

No hemos oído hablar de ellos desde el fracaso en Póvoa de Varzim. Un colapso histórico y, desde el punto de vista de la imagen, devastador. Un resultado realmente no anunciado, pero que de alguna manera deberíamos haber esperado que ocurriera, tarde o temprano. No se pedían al seleccionador Alessio Musti que cumpliese milagros deportivos.

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Quizá hubiera sido deseables otras decisiones, más drásticas, en las convocatorias. Algo que había empezado Roberto Menichelli (con retraso culpable) tras los dos desastres que marcaron el final de su ciclo: Colombia 2016, sensacionalmente eliminada en los octavos de final del Mundial por Egipto, y Eslovenia 2018, cuando cayeron en la Eurocopa bajo los golpes del héroe local Osrekdar.

Ambos acontecimientos daban señales, fuertes e inherentes, de la necesidad de un relevo generacional y del fortalecimiento de la gestión técnica y competitiva, tanto de los sectores juveniles como de los propios campeonatos de los que proceden nuestros mejores jugadores. Sin olvidar otro punto delicado como es la formación de entrenadores.

El barco navega, pero no hay capitán

Porque si bien es cierto que en Italia hay mayoritariamente un espíritu gattopardesque en el ámbito administrativo, por el cual «si queremos que todo quede como está, todo debe cambiar». También es cierto que el nuevo rumbo en serio puede empezar solo renovando un grupo que, a estas alturas, pertenece a un pasado glorioso pero lejano.

El dos de septiembre hemos conocido el nuevo camino europeo de los Azzurri, durante el cual serán llamados a resurgir nuestra bandera de las cenizas. Pero todavía no sabemos quién liderará este grupo. Esto se debe a que, lo que es más grave, no hay nadie a cargo del poder de decisión.

Nadie.

El próximo febrero, con toda seguridad, conoceremos al nuevo presidente del fútbol sala italiano y a sus asesores, llamados a maniobrar con los frágiles mecanismos que rigen esta disciplina. Además, entre despedidas oficiales y no oficiales, estaremos atentos para ver qué posibles nuevos Azzurri, entre los presentes en nuestra liga, serán llamados al frente para los compromisos que ya están en el calendario.

Todo dependerá de la sabiduría y del coraje del futuro seleccionador. Quien, esperemos, se comprometerá a sacrificar resultados útiles inmediatos en favor de una planificación a largo plazo. Lo que necesita un movimiento precario como el nuestro. Lo que significa, en serio, Renacimiento.

Autor: Valerio Scalabrelli (en twitter: @ScalabroFS)

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